{"id":130,"date":"2022-12-25T00:26:28","date_gmt":"2022-12-25T00:26:28","guid":{"rendered":"https:\/\/micaias.org\/?p=130"},"modified":"2022-12-25T00:26:28","modified_gmt":"2022-12-25T00:26:28","slug":"2-la-oferta-libre-del-evangelio-y-los-reformadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/micaias.org\/?p=130","title":{"rendered":"2. La oferta libre del evangelio y los reformadores"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mart\u00edn Lutero<\/h2>\n\n\n\n<p>No deber\u00eda sorprender que todo el tema de la oferta libre del Evangelio no fuera un problema en las controversias entre los reformadores y la iglesia romana. La cuesti\u00f3n de la predicaci\u00f3n del Evangelio y la controversia entre la Reforma y Roma sobre la predicaci\u00f3n no era tanto lo que constituye el car\u00e1cter y el contenido de la predicaci\u00f3n; Era m\u00e1s bien: \u00bfEs la predicaci\u00f3n una parte integral de la vida de la Iglesia? A lo largo de la Edad Media, con el crecimiento del sacerdotalismo romano y con un \u00e9nfasis cada vez m\u00e1s fuerte en la misa, se encontraba muy poca predicaci\u00f3n en los servicios de adoraci\u00f3n romanos. Y si estaba presente, a menudo era poco m\u00e1s que la recitaci\u00f3n o lectura de homil\u00edas de predicadores de una \u00e9poca anterior. La predicaci\u00f3n expositiva de las Escrituras simplemente no exist\u00eda en la iglesia romana antes de la Reforma.<\/p>\n\n\n\n<p>Los reformadores, sin excepci\u00f3n, restauraron la predicaci\u00f3n a su lugar leg\u00edtimo en los servicios de adoraci\u00f3n. Esta transformaci\u00f3n &#8220;radical&#8221; de los servicios de adoraci\u00f3n por parte de los reformadores fue una consecuencia necesaria de su visi\u00f3n de las Escrituras y del oficio de todos los creyentes tal como funcionaba dentro de la iglesia. Por lo tanto, fue que las cuestiones sobre el car\u00e1cter y el contenido de la predicaci\u00f3n (cuestiones que son del coraz\u00f3n y la esencia del tema de la oferta libre del evangelio) no se abordaron espec\u00edficamente ya que los reformadores concentraron su atenci\u00f3n en oponerse a los falsos puntos de vista de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Es interesante notar, sin embargo, que cuando la predicaci\u00f3n fue restaurada a su lugar apropiado en los servicios de adoraci\u00f3n, los reformadores, guiados exclusivamente por los hechos b\u00edblicos y considerando las Escrituras como la regla de fe y vida tambi\u00e9n en su predicaci\u00f3n, volvieron a la predicaci\u00f3n como exist\u00eda originalmente en la iglesia cristiana. Comenzaron de nuevo una tradici\u00f3n de predicaci\u00f3n que estaba presente en la iglesia en su historia m\u00e1s temprana del Nuevo Testamento y que sigue siendo la marca distintiva de todas las iglesias de la Reforma que son fieles a su herencia. La predicaci\u00f3n, desde la Reforma, ha sido la caracter\u00edstica sobresaliente de las iglesias genuinamente protestantes y ha sido la verdadera y \u00fanica fuerza de esas iglesias durante casi quinientos a\u00f1os. Si en el mundo eclesi\u00e1stico de hoy, se est\u00e1n acu\u00f1ando cambios radicales en el lugar que ocupa la predicaci\u00f3n en los servicios de adoraci\u00f3n, en la naturaleza y el car\u00e1cter de la predicaci\u00f3n, y en el contenido de la predicaci\u00f3n, es porque la iglesia de hoy se niega a ser fiel a su herencia de la Reforma, de hecho, se aparta conscientemente de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra consideraci\u00f3n de la controversia pelagiana y semi-pelagiana, notamos que, si bien la cuesti\u00f3n de la oferta libre del evangelio no era una de las cuestiones, sin embargo, las cuestiones doctrinales que est\u00e1n inseparablemente conectadas a la cuesti\u00f3n de la oferta libre se enfrentan. Algunas de estas preguntas fueron: el alcance de la expiaci\u00f3n, la particularidad o universalidad de la gracia, la intenci\u00f3n de Dios con respecto a la salvaci\u00f3n, si Su intenci\u00f3n era salvar a todos o solo a aquellos a quienes \u00c9l mismo hab\u00eda elegido, y la cuesti\u00f3n relacionada de la voluntad de decreto de Dios y la voluntad de mandato de Dios y c\u00f3mo estos dos se manten\u00edan en relaci\u00f3n entre s\u00ed. Algunas de estas cuestiones doctrinales fueron cuestiones en la \u00e9poca de la Reforma; algunos de ellos no lo eran. Por ejemplo, la cuesti\u00f3n del alcance de la expiaci\u00f3n no era un problema: todos los reformadores y los te\u00f3logos romanos estaban de acuerdo en que la expiaci\u00f3n es particular. Es posible que hayan estado de acuerdo en esto por diferentes razones, aunque ambos se mantuvieron en la tradici\u00f3n anselmiana;<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Pero no hubo una controversia importante entre ellos sobre esta cuesti\u00f3n. Pero otras cuestiones relacionadas con la oferta libre se discutieron con bastante detenimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos tener cuidado, sin embargo, de no intentar interpretar a los reformadores y sus puntos de vista a la luz de nuestros tiempos modernos y controversias teol\u00f3gicas modernas. Este es un gran peligro, cualesquiera que sean los puntos de vista personales de la oferta libre. Todos los que deseen apelar a Calvino especialmente y a los reformadores en general como sus padres espirituales deben ser lo suficientemente honestos como para no poner palabras en boca de los reformadores o apelar injustamente a ellos en apoyo de puntos de vista que ahora creemos y apreciamos, pero que estaban lejos de las mentes de aquellos que trajeron la reforma a la iglesia en el siglo XVI. Podemos tener en cuenta las observaciones de William Cunningham, a quien citamos con cierta extensi\u00f3n debido a la importancia de lo que tiene que decir sobre esta cuesti\u00f3n.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En casi todas las controversias teol\u00f3gicas, mucho espacio ha sido ocupado por la discusi\u00f3n de extractos de libros y documentos aducidos como autoridades en apoyo de las opiniones mantenidas; Y ciertamente no hay ning\u00fan departamento de literatura teol\u00f3gica en el que se haya desperdiciado in\u00fatilmente tanta habilidad y aprendizaje, tanto tiempo y fuerza, o en el que se haya exhibido tanta injusticia controversial. Los controversistas en general han mostrado un deseo intenso e irresistible de probar que sus opiniones peculiares fueron apoyadas por los padres, o por los reformadores, o por los grandes te\u00f3logos de su propia iglesia; y a menudo han mostrado una gran falta tanto de sabidur\u00eda como de franqueza en los esfuerzos que han hecho para llevar a cabo este objeto. No hay hombre que haya escrito mucho sobre temas importantes y dif\u00edciles, y que no haya ca\u00eddo ocasionalmente en el error, la confusi\u00f3n, la oscuridad y la inconsistencia; y ciertamente no hay ning\u00fan cuerpo de hombres a los que se haya apelado como autoridades, en cuyos escritos se encuentre una medida mayor de estas cualidades que en los de los Padres de la iglesia cristiana&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Al aducir extractos de escritores eminentes en apoyo de sus opiniones, los controversistas generalmente pasan por alto u olvidan la consideraci\u00f3n obvia, que es solo la convicci\u00f3n madura y deliberada de un juez competente sobre el punto preciso bajo consideraci\u00f3n, lo que debe considerarse como derecho a cualquier diferencia. Cuando los hombres nunca, o casi nunca, tengan presente en sus pensamientos la cuesti\u00f3n precisa que puede haberse convertido despu\u00e9s en un tema de disputa \u2014 cuando nunca la han examinado deliberadamente, o dado una revelaci\u00f3n formal y expl\u00edcita con respecto a ella\u2014, por lo general seguir\u00e1, primero, Que es dif\u00edcil, si no imposible, determinar lo que pensaban al respecto \u2014 recoger esto de declaraciones incidentales, o meras alusiones, eliminadas cuando se trataba de otros temas\u2014; y, Segundo, que su opini\u00f3n al respecto, si pudiera determinarse, no tendr\u00eda peso ni valor. Una gran parte de los materiales que han sido recopilados por los controversistas como testimonios a favor de sus opiniones de escritores eminentes, es barrida de inmediato como in\u00fatil e irrelevante, por la aplicaci\u00f3n de este principio. La verdad de este principio es tan obvia, que ha pasado a una especie de proverbio: &#8220;Auctoris aliud agenis parva est auctoritas&#8221;.&nbsp; Y, sin embargo, los controversistas en general han seguido ignor\u00e1ndolo habitualmente, y perdiendo su tiempo tratando de hacer que la autoridad de escritores eminentes influya en cuestiones que nunca han examinado; y no han tenido escr\u00fapulos, en muchos casos, para apelar o hacerlos hablar m\u00e1s claramente. La opini\u00f3n incluso de Calvino, sobre un punto que nunca hab\u00eda examinado cuidadosamente, y sobre el cual no ha dado ninguna deliberaci\u00f3n formal, no tiene peso ni valor, y apenas valdr\u00eda la pena examinar; Si no fuera porque se ha escrito tanto sobre este tema, y que sus puntos de vista sobre muchos puntos han sido, y siguen siendo, tan tergiversados.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, al tratar con las autoridades, es necesario determinar si los autores mencionados y citados se han formado y expresado realmente una opini\u00f3n sobre el punto, con respecto al cual se aduce su testimonio. Es necesario adem\u00e1s reunir, y examinar cuidadosa y deliberadamente, todo lo que han escrito sobre el tema en consideraci\u00f3n, para que podamos entender completa y exactamente lo que realmente era su opini\u00f3n al respecto, en lugar de tratar de deducirlo de una mirada apresurada a declaraciones parciales e incidentales. Y para llevar a cabo este proceso de estimaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de testimonios de una manera satisfactoria y exitosa, tambi\u00e9n es necesario que estemos familiarizados con toda la importancia y el significado de la discusi\u00f3n en ambos lados, ya que estaba presente en la mente del autor cuyas declaraciones estamos investigando. Sin este conocimiento, seremos muy propensos a malinterpretar el verdadero significado e importancia de lo que ha dicho, y a convertirlo en el fundamento de inferencias injustificadas y err\u00f3neas.&nbsp; Para manejar correctamente este asunto de la aducci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de testimonios o autoridades se requiere un grado de conocimiento, paciencia y precauci\u00f3n al comparar y estimar materiales. y una cantidad de franqueza y tacto, que pocos controversistas poseen, y en la que muchos de ellos son deplorablemente deficientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Con estas observaciones preliminares pasamos a una breve consideraci\u00f3n de los puntos de vista de Lutero sobre los asuntos relacionados con la oferta libre, y los puntos de vista del luteranismo posterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno puede buscar en vano en los escritos de Lutero referencias a la oferta libre del Evangelio o a aquellas doctrinas que han sido relacionadas con la oferta libre. No hay evidencia s\u00f3lida de que el propio Lutero haya tenido parte en ninguno de estos puntos de vista.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra b\u00fasqueda en los escritos de Lutero de cualquier cosa que se relacione con la cuesti\u00f3n de la oferta libre del Evangelio, nos encontramos con un pasaje interesante en su &#8220;Esclavitud de la Voluntad&#8221; que a primera vista podr\u00eda sugerir algo similar a una oferta libre. Lutero escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, se dice correctamente: &#8220;Si Dios no desea nuestra muerte, ella debe ser puesta a cargo de nuestra propia voluntad, s\u00ed perecemos:&#8221; Esto, digo, es correcto, si hablas de DIOS PREDICADO. <strong>Porque \u00c9l desea que todos los hombres sean salvos<\/strong> (\u00e9nfasis nuestro), viendo eso, \u00c9l viene a todos por la palabra de salvaci\u00f3n. y es culpa de la voluntad que no lo recibe: como dijo (Mateo 23:37).<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, es interesante que uno tenga que escudri\u00f1ar a lo largo y ancho de los escritos de este prol\u00edfico autor para encontrar incluso en una declaraci\u00f3n que sugiera la idea de la oferta libre. Pero incluso aqu\u00ed no hay referencia a la oferta libre como tal, aunque los documentos de Lutero expresan aqu\u00ed que es el deseo de Dios salvar a todos los hombres. Debemos notar, sin embargo, que esta declaraci\u00f3n se encuentra en una secci\u00f3n que trata de una discusi\u00f3n de Ezequiel 23:23, un pasaje al que Erasmo apel\u00f3 en apoyo de su doctrina del libre albedr\u00edo. Erasmo argument\u00f3 que este pasaje ense\u00f1a que Dios deseaba que todos los hombres fueran salvos, que solo algunos son salvos, que por lo tanto, la decisi\u00f3n concerniente a la salvaci\u00f3n recae en el libre albedr\u00edo del hombre. Lutero repudia esta interpretaci\u00f3n con toda su alma e insiste en que la expresi\u00f3n, &#8220;Dios no desea la muerte del pecador&#8221; es simplemente esa promesa de Dios, que se encuentra en mil lugares en las Escrituras, que tiene la intenci\u00f3n de consolar los corazones de aquellos que est\u00e1n preocupados por su pecado y temerosos de la ira de un Dios Todopoderoso (pp. 166-168). Pero estos son aquellos que ya est\u00e1n salvados por el poder de la gracia de Dios en sus corazones, es decir, aquellos en quienes la ley ha tra\u00eddo dolor por el pecado y temores de muerte, y en quienes, por lo tanto, las promesas del evangelio ahora est\u00e1n obradas (p. 170). Pero, \u00bfpor qu\u00e9 algunos est\u00e1n tan afectados por la ley y otros no? El mismo Lutero responde:<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si es que algunos son tocados por la ley y otros no son tocados, por qu\u00e9 algunos reciben la gracia ofrecida y otros la desprecian, esa es otra pregunta que no es tratada aqu\u00ed por Ezequiel; porque, \u00e9l est\u00e1 hablando de LA MISERICORDIA PREDICADA Y OFRECIDA DE DIOS, no de ese SECRETA Y TEMIBLE VOULUNTAD DE DIOS,&nbsp; quien, seg\u00fan su propio consejo, orden\u00f3 a quien, y tales como, es SU voluntad que sea receptor y participante de la misericordia predicada y ofrecida: cual VOLUNTAD, no debe ser curiosamente investigada, sino ser adorado con reverencia como el SECRETO m\u00e1s profundo de la divina Majestad, que \u00c9l se reserva para S\u00ed mismo y mantiene oculto de nosotros,&nbsp; y eso, mucho m\u00e1s religiosamente que la menci\u00f3n de diez mil antros coricios (p. 171).<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 claro por todo esto que Lutero interpreta claramente Ezequiel 23:23 como refiri\u00e9ndose solo al pueblo de Dios. Esto es muy sorprendente ya que este es exactamente uno de los pasajes de la Escritura a los que los defensores de la oferta libre a menudo han apelado en apoyo de su punto de vista. Sin embargo, Lutero no ense\u00f1a aqu\u00ed que este pasaje debe interpretarse en el sentido de que Dios quiere que todos los hombres sean salvos. Que parece contradecirse a s\u00ed mismo es cierto, pero debe recordarse nuevamente que Lutero no estaba enfrentando directamente las preguntas que los te\u00f3logos posteriores enfrentaron despu\u00e9s de que toda la doctrina del libre albedr\u00edo del hombre hab\u00eda sido ense\u00f1ada y defendida en la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lutero no solo fue muy fuerte en esta cuesti\u00f3n a lo largo de su libro &#8220;La esclavitud de la voluntad&#8221;, sino que tambi\u00e9n fue fuerte en doctrinas tales como la particularidad de la expiaci\u00f3n, la armon\u00eda entre la voluntad oculta y revelada de Dios, y la particularidad de la gracia. Todos sus escritos que tratan estos temas reflejan este \u00e9nfasis.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el luteranismo en s\u00ed no permaneci\u00f3 fuerte. Esto se debi\u00f3 en gran medida a la influencia de Melanchthon, compa\u00f1ero de trabajo de Lutero y compa\u00f1ero reformador. No podemos entrar en esta cuesti\u00f3n en detalle, pero es un hecho bien conocido que Melanchthon, especialmente despu\u00e9s de la muerte de Lutero, se alej\u00f3 de las verdades fuertes y agudas de la gracia soberana mantenidas por Lutero e introdujo en el pensamiento luterano el sinergismo en lugar de la gracia soberana, un sinergismo que ense\u00f1aba que la salvaci\u00f3n era el trabajo cooperativo de Dios y el hombre. Esta debilidad en el luteranismo posterior se reflej\u00f3 en las Confesiones luteranas, particularmente en la F\u00f3rmula Concordia. En el Art\u00edculo X I, que trata del tema de la predestinaci\u00f3n eterna, p\u00e1rrafos 7 y 11, leemos:<\/p>\n\n\n\n<p>Vll. Pero Cristo llama a todos los pecadores a \u00c9l, y promete darles descanso. Y \u00c9l desea fervientemente que todos los hombres vengan a \u00c9l y se permitan ellos mismos ser cuidados y socorridos. A estos \u00c9l se ofrece asimismo en la Palabra como Redentor, y desea que la Palabra sea escuchada, y que sus o\u00eddos no se endurezcan. ni la Palabra sea descuidada y despreciada. Y \u00c9l promete que otorgar\u00e1 la virtud y la operaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y la ayuda divina, para el fin de que podamos permanecer firmes en la fe y alcanzar la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Xl. Pero en cuanto a la declaraci\u00f3n (Mat. xxii. 14), &#8220;muchos son llamados, m\u00e1s pocos los escogidos&#8221;, no debe entenderse como si Dios no quisiera que todos fueran salvos, pero la causa de la condenaci\u00f3n de los imp\u00edos es que o bien no oyen la Palabra de Dios en absoluto, sino que la desprecian contumazmente, tapan sus o\u00eddos y endurecen sus corazones,&nbsp; y de esta manera cierran al Esp\u00edritu de Dios su camino ordinario, para que no pueda llevar a cabo su obra en ellos, o al menos cuando hayan escuchado la Palabra, no la tengan en cuenta y la desechen. Ni Dios ni Su elecci\u00f3n, sino su propia maldad, tienen la culpa si perecen (2 Pedro ii. 1 ss.; Lucas ii. 49, 52; Heb. xii. 25 sqq.).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas ideas surgen quiz\u00e1s a\u00fan m\u00e1s fuertemente en la secci\u00f3n negativa de este art\u00edculo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8230;&nbsp; Por lo tanto, rechazamos todos los errores que ahora enumeraremos:<\/p>\n\n\n\n<p>1. Que Dios no quiere que todos los hombres se arrepientan y crean en el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Que cuando Dios nos llama a \u00c9l, \u00c9l no desea fervientemente que todos los hombres vengan a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Que Dios no quiere que todos sean salvos, sino que algunos hombres est\u00e1n destinados a la destrucci\u00f3n, no a causa de su pecado, sino por el mero consejo, prop\u00f3sito y voluntad de Dios, de modo que no puedan alcanzar la salvaci\u00f3n de ninguna manera.<\/p>\n\n\n\n<p>El propio Lutero habr\u00eda estado violentamente en desacuerdo con estas declaraciones, y es sorprendente que la teolog\u00eda de la oferta libre no aparezca como una parte integral del pensamiento de Lutero, sino como una formulaci\u00f3n doctrinal creada bajo la influencia debilitante del sinergismo Melanchthoniano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Juan Calvino<\/h2>\n\n\n\n<p>No es nuestro prop\u00f3sito entrar en detalles sobre la cuesti\u00f3n de las ense\u00f1anzas de Juan Calvino sobre este tema de la oferta libre. Hay tres razones para ello. Primero, Calvino mismo nunca enfrent\u00f3 espec\u00edfica y concretamente la cuesti\u00f3n de la oferta libre del evangelio m\u00e1s que Lutero. Como se\u00f1alamos en la primera parte de este art\u00edculo, la naturaleza y el car\u00e1cter de la predicaci\u00f3n nunca fue un problema entre los reformadores y la iglesia romana. Aunque hay innumerables pasajes en los escritos de Calvino que hacen uso de la palabra &#8220;oferta&#8221; \u2013 y comentaremos sobre esto un poco m\u00e1s adelante \u2013 la teolog\u00eda real de la oferta libre fue una pregunta que Calvino no enfrent\u00f3. La cuesti\u00f3n de la oferta libre surgi\u00f3 m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s. Interpretar a Calvino, por lo tanto, a la luz de las controversias posteriores sobre la oferta libre es leer en Calvino algo que no est\u00e1 all\u00ed. Recordamos a nuestros lectores las advertencias de Wm. Cunningham que citamos anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, est\u00e1 claro en todos los escritos de Calvino que milit\u00f3 contra todas las ideas que se han convertido en una parte tan integral de la teolog\u00eda de la oferta libre. Esperamos mostrar esto brevemente, pero se puede decir con seguridad que cada una de las doctrinas que forman parte integral de las ense\u00f1anzas de la oferta libre fueron refutadas expresa y espec\u00edficamente por Calvino en un momento u otro de sus escritos. Teniendo en cuenta todos los puntos de vista de Calvino y todo el genio de su teolog\u00eda, uno solo puede concluir que las ideas actuales de la oferta libre eran ajenas al pensamiento de Calvino. Lo m\u00e1s que se puede decir es que en algunos aspectos Calvino us\u00f3 un lenguaje ambiguo, especialmente si estamos decididos a sopesar este lenguaje a la luz de las discusiones teol\u00f3gicas posteriores, y que Calvino hizo, nuevamente a la luz de las controversias modernas, declaraciones que parecen contradictorias con el \u00e9nfasis principal de su teolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, ha habido otros que han escrito sobre este tema y que han demostrado sin lugar a dudas que Calvino no quer\u00eda formar parte de lo que hoy se conoce con el nombre de oferta libre. Nos referimos a escritos tales como: &#8220;Calvin, Berkhof y H.J. Kuiper, Una Comparaci\u00f3n&#8221;, por H. Hoeksema, publicado en forma de folleto Asociaci\u00f3n de Publicaci\u00f3n Libre reformada (R.F.P.A. por sus siglas en ingles); &#8220;De Kracht Gods Tot Zaligbeid, Genade Geen Aanbod,&#8221; (El poder de Dios para salvaci\u00f3n, gracia sin oferta), tambi\u00e9n por H. Hoeksema, (publicado en forma de folleto por la R.F.P.A.); &#8220;H\u00edper-Calvinismo y el llamado del evangelio&#8221;, por D. Engelsma (publicado en forma de libro y disponible en la R.F.P.A.).<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto al uso de Calvino del t\u00e9rmino &#8220;oferta&#8221;, estamos de acuerdo con Engelsma cuando escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>No tiene ninguna importancia, por lo tanto, que el t\u00e9rmino &#8216;oferta&#8217; aparezca en Calvino, en otros te\u00f3logos reformados y en credos reformados como los C\u00e1nones de Dordt y la Confesi\u00f3n de Fe de Westminster. La palabra &#8220;oferta&#8221; ten\u00eda originalmente un significado s\u00f3lido: &#8220;llamado serio&#8221;, &#8220;presentaci\u00f3n de Cristo&#8221;. Estamos fundamentalmente desinteresados en pelear por las palabras. No. pero nos interesa preguntar sobre la doctrina de la oferta: \u00bfes reformada?<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Para demostrar nuestra afirmaci\u00f3n de que Calvino arremeti\u00f3 contra todas las doctrinas asociadas con la oferta gratuita, citamos en primer lugar los Institutos de Calvino.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Libro Ill, Cap\u00edtulo 22, Secci\u00f3n 10, Calvino escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos objetan que Dios ser\u00e1 inconsistente consigo mismo, si invita a todos los hombres universalmente a venir a \u00c9l, y recibe s\u00f3lo unos pocos elegidos. Por lo tanto, seg\u00fan ellos, la universalidad de las promesas destruye la discriminaci\u00f3n de la gracia especial. C\u00f3mo la Escritura reconcilia estos dos hechos, que por la predicaci\u00f3n externa todos est\u00e1n llamados al arrepentimiento y a la fe, y, sin embargo, que el esp\u00edritu de arrepentimiento y fe no se da a todos, he dicho en otra parte, y pronto tendr\u00e9 ocasi\u00f3n de repetir en parte. Lo que ellos asumen, lo niego como falso en dos aspectos. Porque el que amenaza con sequ\u00eda en una ciudad mientras llueve sobre otra, y que denuncia a otro lugar una hambruna de doctrina, no tiene ninguna obligaci\u00f3n positiva de llamar a todos los hombres por igual. Y el que, prohibiendo a Pablo predicar la Palabra en Asia, y no permiti\u00e9ndole ir a Bitinia, lo llama a Macedonia, demuestra su derecho a distribuir este tesoro a quien le plazca. En Isa\u00edas, declara a\u00fan m\u00e1s plenamente su destino de las promesas de salvaci\u00f3n exclusivamente para los elegidos; porque s\u00f3lo de ellos, y no indiscriminadamente de toda la humanidad, declara que ser\u00e1n sus disc\u00edpulos (Isa\u00edas 8:16). De donde parece, cuando la doctrina de la salvaci\u00f3n se ofrece a todos para su beneficio efectivo, es una prostituci\u00f3n corrupta de lo que se declara reservado particularmente para los hijos de la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo 24, secci\u00f3n 1 del mismo libro, Calvino escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, para una mayor elucidaci\u00f3n del tema, es necesario tratar del llamado de los elegidos, y del cegamiento y endurecimiento de los imp\u00edos. Sobre el primero [ ya han hecho algunas observaciones, con miras a refutar el error de aquellos que proponen la generalidad de las promesas de poner a toda la humanidad en igualdad. Pero la elecci\u00f3n discriminatoria de Dios, que de otro modo est\u00e1 oculta dentro de s\u00ed mismo, se manifiesta solo por su llamado, que por lo tanto con propiedad puede llamarse testimonio o evidencia de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Calvino luego contin\u00faa mostrando c\u00f3mo las Escrituras ense\u00f1an que hay una unidad perfecta entre la verdad de la elecci\u00f3n soberana y el llamado del evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>Calvino incluso habla en m\u00e1s de un lugar del prop\u00f3sito soberano de Dios en la predicaci\u00f3n del evangelio para endurecer a los r\u00e9probos. Por ejemplo, escribe en la Secci\u00f3n 8 del mismo cap\u00edtulo:<\/p>\n\n\n\n<p>La declaraci\u00f3n de Cristo, que &#8220;muchos son llamados, y pocos escogidos&#8221;, es muy mal entendida. Porque no habr\u00e1 ambig\u00fcedad en ella si recordamos lo que debe quedar claro de las observaciones anteriores, que hay dos clases de llamados. Porque hay un llamado universal, por el cual Dios, en la predicaci\u00f3n externa de la Palabra, invita a todos, indiscriminadamente, a venir a \u00e9l, <strong>incluso a aquellos a quienes \u00e9l tiene la intenci\u00f3n de usarla como un sabor de muerte, y una ocasi\u00f3n de condenaci\u00f3n m\u00e1s pesada<\/strong> (\u00e9nfasis nuestro).<\/p>\n\n\n\n<p>En la secci\u00f3n 12 escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como el Se\u00f1or, por su llamamiento eficaz de los elegidos, completa la salvaci\u00f3n a la que los predestin\u00f3 en su consejo eterno, as\u00ed tiene sus juicios contra los r\u00e9probos, por los cuales ejecuta su consejo con respecto a ellos. Por lo tanto, a aquellos a quienes ha creado para una vida de verg\u00fcenza y muerte de destrucci\u00f3n, para que sean instrumentos de su ira y ejemplos de su severidad, los hace alcanzar su fin se\u00f1alado, a veces <strong>priv\u00e1ndolos de la oportunidad de escuchar la Palabra, a veces, por la predicaci\u00f3n de ella, aumentando su ceguera y estupidez.<\/strong> (\u00e9nfasis nuestro).<\/p>\n\n\n\n<p>En la secci\u00f3n 13 escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, entonces, al otorgar gracia a algunos, pasa por alto a otros? Lucas asigna una raz\u00f3n para lo primero, que &#8220;fueron ordenados a la vida eterna&#8221;. \u00bfQu\u00e9 conclusi\u00f3n, entonces, sacaremos con respecto a estos \u00faltimos, sino que son vasos de ira para deshonra? . . . Es un hecho que no debe dudarse de que Dios env\u00eda su Palabra a muchos cuya ceguera El determina que aumentar\u00e1. Porque \u00bfcon qu\u00e9 designio dirige tantos mandamientos para que sean entregados a Fara\u00f3n? \u00bfFue por la expectativa de que su coraz\u00f3n ser\u00eda ablandado por mensajes repetidos y frecuentes? Antes de comenzar, conoc\u00eda y predijo los resultados. Le orden\u00f3 a Mois\u00e9s que fuera y declarara su voluntad a Fara\u00f3n, agregando al mismo tiempo: &#8220;pero yo endurecer\u00e9 su coraz\u00f3n, de modo que no dejar\u00e1 ir al pueblo&#8221; (\u00c9xodo 4:21).<\/p>\n\n\n\n<p>En la secci\u00f3n 15 Calvino escribe acerca de un pasaje al que se refieren a menudo los defensores de la oferta libre del evangelio:<\/p>\n\n\n\n<p>Pero como las objeciones surgen con frecuencia de algunos pasajes de las Escrituras, en los que Dios parece negar que la destrucci\u00f3n de los imp\u00edos es causada por su decreto, pero que, en oposici\u00f3n a sus protestas, voluntariamente traen la ruina sobre s\u00ed mismos, mostremos con una breve explicaci\u00f3n que no son en absoluto inconsistentes con la doctrina anterior. Se produce un pasaje de Ezequiel, donde Dios dice: &#8220;no quiero la muerte del imp\u00edo, sino que se vuelva el imp\u00edo de su camino, y que viva&#8221; (Ezequiel 33:11). Si esto ha de extenderse a toda la humanidad, \u00bfpor qu\u00e9 no insta a muchos al arrepentimiento, cuyas mentes son m\u00e1s flexibles a la obediencia que las de los dem\u00e1s, qui\u00e9nes se vuelven cada vez m\u00e1s insensible a sus invitaciones diarias? Entre los habitantes de N\u00ednive y Sodoma, Cristo mismo declara que su predicaci\u00f3n evang\u00e9lica y sus milagros habr\u00edan dado m\u00e1s fruto que en Judea. \u00bfC\u00f3mo es, entonces, si Dios quiere que todos los hombres sean salvos, que no abra la puerta del arrepentimiento a aquellos hombres miserables que estar\u00edan m\u00e1s dispuestos a recibir el favor? Por lo tanto, percibimos que es una perversi\u00f3n violenta del pasaje, si la voluntad de Dios, mencionada por el profeta, se opone a su consejo eterno, por el cual ha distinguido a los elegidos de los r\u00e9probos. Ahora, si indagamos el sentido genuino del profeta, su \u00fanico significado es inspirar al penitente con esperanzas de perd\u00f3n. Y esta es la suma que est\u00e1 fuera de toda duda que Dios est\u00e1 dispuesto a perdonar a los pecadores inmediatamente despu\u00e9s de su conversi\u00f3n. Por lo tanto, \u00e9l no quiere su muerte, en la medida en que quiere su arrepentimiento. Pero la experiencia ense\u00f1a que no quiere el arrepentimiento de aquellos a quienes llama externamente, de tal manera que afecte todos sus corazones. Tampoco se le debe acusar por este motivo de actuar con enga\u00f1o; porque, aunque su llamado externo s\u00f3lo hace inexcusables a los que oyen sin obedecerlo, sin embargo, se estima justamente el testimonio de la gracia de Dios, por la cual reconcilia a los hombres consigo mismo. Observemos, por lo tanto, el dise\u00f1o del profeta al decir que Dios no se complace en la muerte de un pecador; es para asegurar a los piadosos la disposici\u00f3n de Dios a perdonarlos inmediatamente despu\u00e9s de su arrepentimiento y mostrar a los imp\u00edos el agravamiento de su pecado al rechazar tan grande compasi\u00f3n y bondad de Dios. El arrepentimiento, por lo tanto, siempre ser\u00e1 recibido por la misericordia divina; pero a quien se concede el arrepentimiento, somos claramente ense\u00f1ados por el mismo Ezequiel, as\u00ed como por todos los profetas y ap\u00f3stoles.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien podr\u00edamos multiplicar pasajes similares de los Institutos, pasamos ahora a los tratados de Calvino sobre &#8220;La predestinaci\u00f3n eterna de Dios&#8221;.<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En este tratado, Calvino argumenta contra Pighius, un oponente reacio y uno que negaba, entre otras verdades, la verdad de la predestinaci\u00f3n eterna y soberana. Calvino escribe en respuesta a Pighius:<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto Pighius niega en voz alta, aduciendo ese pasaje del ap\u00f3stol (l Tim. 2:4): &#8221; el cual quiere que todos los hombres sean salvos&#8221;; y, refiri\u00e9ndose tambi\u00e9n a Ezequiel 18:23, argumenta as\u00ed: &#8220;que Dios no quiera la muerte de un pecador&#8221;, puede ser tomado bajo su propio juramento, donde dice por ese profeta: &#8221; Vivo yo, dice Jehov\u00e1 el Se\u00f1or, que no quiero la muerte del imp\u00edo, sino que se vuelva el imp\u00edo de su camino, y que viva&#8221;. Ahora respondemos, que como el lenguaje del profeta aqu\u00ed es una exhortaci\u00f3n al arrepentimiento, no es nada maravilloso en \u00e9l declarar que Dios quiere que todos los hombres sean salvos. Porque la relaci\u00f3n mutua entre amenazas y promesas muestra que tales formas de hablar son <strong>condicionales<\/strong>. De esta misma manera, Dios declar\u00f3 a los ninivitas, y a los reyes de Gerar y Egipto, que har\u00eda lo que en realidad no ten\u00eda la intenci\u00f3n de hacer, porque su arrepentimiento evit\u00f3 el castigo que hab\u00eda amenazado con infligir sobre ellos. De donde es evidente que el castigo fue denunciado a condici\u00f3n de que permanecieran obstinados e impenitentes. Y, sin embargo, la denuncia del castigo fue positiva, como si hubiera sido un decreto irrevocable. Pero despu\u00e9s de que Dios los aterroriz\u00f3 con la aprehensi\u00f3n de Su ira, y los humill\u00f3 debidamente por no estar completamente desesperados, los anim\u00f3 con la esperanza de perd\u00f3n, para que pudieran sentir que a\u00fan quedaba abierto un espacio para el remedio. As\u00ed es con respecto a las <strong>promesas condicionales<\/strong> de Dios, que invitan a todos los hombres a la salvaci\u00f3n. No prueban positivamente lo que Dios ha decretado en Su consejo secreto, sino que <strong>declaran s\u00f3lo lo que Dios est\u00e1 dispuesto a hacer<\/strong> a aquellos que son llevados a la fe y al arrepentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los hombres no ense\u00f1ados por Dios, al no entender estas cosas, alegan nosotros de esta manera le atribuimos a Dios una voluntad de dos partes o una doble voluntad. Mientras que Dios est\u00e1 tan lejos de ser variable, que ninguna sombra de variaci\u00f3n aparece en El, incluso en el grado m\u00e1s remoto. Por lo tanto, Pighius, ignorante de la naturaleza divina de estas cosas profundas, argument\u00f3 as\u00ed; &#8220;\u00bfQu\u00e9 otra cosa es esto sino hacer de Dios un burlador de los hombres, si Dios es representado como realmente no dispuesto a lo que \u00c9l profesa querer, y como no teniendo placer en aquello en lo que \u00c9l en realidad tiene placer?&#8221; Pero si estos dos miembros de la oraci\u00f3n se leen <strong>en conjunto<\/strong>, como siempre deber\u00edan ser le\u00eddas (&#8220;no quiero la muerte del imp\u00edo&#8221;; y, &#8221; sino que se vuelva el imp\u00edo de su camino, y que viva&#8221;). Lean estas dos proposiciones en conexi\u00f3n entre s\u00ed, y la calumnia es removida de inmediato. Dios requiere de nosotros esta conversi\u00f3n, o &#8220;volvernos de nuestra iniquidad&#8221;, y en quienquiera que la encuentre, El no decepciona a nadie de la recompensa prometida de la vida eterna. Por tanto, se dice que Dios tanto desea, y es su voluntad, esta vida eterna, como tiene placer en el arrepentimiento; y \u00c9l se complace en esto \u00faltimo, porque invita a todos los hombres a \u00e9l por Su Palabra. Ahora bien, todo esto est\u00e1 en perfecta armon\u00eda con Su consejo secreto y eterno, por el cual \u00c9l decret\u00f3 convertir a nadie m\u00e1s que a Sus propios elegidos. Nadie m\u00e1s que los elegidos de Dios, entonces, siempre se apartan de su maldad. Y, sin embargo, el Dios digno de adoraci\u00f3n no es, por estos motivos, considerado variable o capaz de cambiar, porque, como Dador de la Ley, ilumina a todos los hombres con la doctrina externa de la vida <strong>condicional<\/strong>. De esta manera primaria, \u00c9l llama, o invita, a todos los hombres a la vida eterna. Pero, en este \u00faltimo caso, \u00c9l trae a la vida eterna a aquellos a quienes \u00c9l quiso de acuerdo con Su prop\u00f3sito eterno, <strong>regenerando<\/strong> por Su Esp\u00edritu, como un Padre eterno, <strong>a<\/strong> <strong>Sus propios hijos<\/strong> <strong>solamente<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es bastante cierto que los hombres no &#8220;se vuelven de sus malos caminos&#8221; al Se\u00f1or por su propia voluntad, ni por ning\u00fan instinto de la naturaleza. Igualmente cierto es que el don de la conversi\u00f3n no es com\u00fan a todos los hombres; porque este es uno de los dos pactos que Dios promete que no har\u00e1 con nadie m\u00e1s que con Sus propios hijos y Su propio pueblo escogido acerca de quienes \u00c9l ha registrado Su promesa de que &#8220;\u00c9l escribir\u00e1 Su ley en sus corazones&#8221; (Jerem\u00edas 31:33). <strong>Ahora bien, un hombre debe estar completamente fuera de s\u00ed mismo para afirmar que esta promesa se hace a todos los hombres en general e indiscriminadamente<\/strong>. (el \u00e9nfasis es nuestro).<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\"><strong>[6]<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 claro por estas citas, y podr\u00edan multiplicarse, que Calvino repudia expresamente la teolog\u00eda de la oferta libre del evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>Una parte integral de la teolog\u00eda de la libre oferta del evangelio es la doctrina de una cierta universalidad de la expiaci\u00f3n de Cristo. Se ha sostenido en tiempos recientes que Calvino ense\u00f1\u00f3 una expiaci\u00f3n universal, y varias referencias en los escritos de Calvino han sido citadas para corroborar este punto de vista. Que la cuesti\u00f3n de una expiaci\u00f3n universal est\u00e1 estrechamente relacionada con la cuesti\u00f3n de la oferta libre del Evangelio es evidente por el hecho de que dondequiera que se haya ense\u00f1ado la oferta libre del Evangelio, la universalidad de la expiaci\u00f3n de Cristo se ha convertido en una doctrina compa\u00f1era inseparable. Es cierto que aquellos que desean permanecer identificados como calvinistas en distinci\u00f3n de los Arminianos se\u00f1alar\u00e1n que no creen ciertamente en una <em>eficacia<\/em> universal de la expiaci\u00f3n. Pero seguir\u00e1n defendiendo una expiaci\u00f3n universal, al menos con respecto a la suficiencia y casi siempre con respecto a la <em>intenci\u00f3n y la disponibilidad<\/em>. No es dif\u00edcil decir que estas ideas constituyen aspectos importantes de la idea de la oferta. La cuesti\u00f3n a menudo debatida es: \u00bfense\u00f1\u00f3 Calvino una expiaci\u00f3n universal. W. Cunningham tiene una discusi\u00f3n interesante sobre este mismo tema en su libro, &#8221; <em>The Reformation and the Theology of the Reformation<\/em> [<em>Los reformadores y la teolog\u00eda de la Reforma<\/em>]&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha sostenido con mucha frecuencia, y con mucha confianza, que Calvino no sancion\u00f3 los puntos de vista que generalmente han sido sostenidos por los te\u00f3logos calvinistas, con respecto al alcance de la expiaci\u00f3n, que \u00e9l no cre\u00eda en la doctrina de la redenci\u00f3n particular, es decir, que Cristo no muri\u00f3 por todos los hombres, sino solo por los elegidos, y para aquellos que realmente son salvos, pero que, por el contrario, afirm\u00f3 una expiaci\u00f3n universal, ilimitada o indefinida. Amyraut, al defender su doctrina de expiaci\u00f3n universal en combinaci\u00f3n con puntos de vista calvinistas sobre otros puntos, apel\u00f3 con confianza a la autoridad de Calvino.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que Beza sostuvo la doctrina de la redenci\u00f3n particular, o de una expiaci\u00f3n limitada, como desde entonces ha sido sostenida por la mayor\u00eda de los calvinistas, y la puso de manifiesto plenamente en sus controversias con los luteranos sobre el tema de la predestinaci\u00f3n; aunque no fue, como a veces se ha afirmado, el primero que mantuvo esta posici\u00f3n. Se ha argumentado con confianza que Calvino no estaba de acuerdo con este punto de vista, sino el que sosten\u00eda la doctrina opuesta de la redenci\u00f3n universal y la expiaci\u00f3n ilimitada. Ahora bien, es cierto que no encontramos en los escritos de Calvino declaraciones expl\u00edcitas en cuanto a ninguna limitaci\u00f3n en el objeto de la expiaci\u00f3n, o en el n\u00famero de aquellos por quienes Cristo muri\u00f3\u2026 De todos los pasajes de los escritos de Calvino que tienen que ver m\u00e1s o menos directamente con este tema, \u2014que recordamos haber le\u00eddo o visto producidos en ambos lados\u2014 s\u00f3lo hay uno, que, no con mucha confianza, puede considerarse que niega formal y expl\u00edcitamente una expiaci\u00f3n ilimitada; y a pesar de todos los esfuerzos que se han tomado para sacar a relucir los puntos de vista de Calvino sobre esta cuesti\u00f3n, no recordamos haberla visto anunciada excepto por un solo escritor papista. Aparece en su tratado, &#8220;De vera participatione Christi in coena&#8221;, en respuesta a Hushusius, un violento defensor luterano de la presencia corporal de Cristo en la eucarist\u00eda. El pasaje es este: &#8220;Scire velim quomodo Christi camem edant impii pro quivus non est crucifixa, et quomodo sanguinem bibant qui extiandis eorum peccatis non est effusus&#8221;. Esta es una negaci\u00f3n muy expl\u00edcita de la universalidad de la expiaci\u00f3n. Pero es el \u00fanico pasaje, \u2014hasta donde sabemos, en los escritos de Calvino\u2014\u2026 El tema no fue discutido formalmente como un tema distinto de controversia; y Calvino no parece haber sido llevado nunca, al discutir cuestiones afines, a tomar esta y dar una liberaci\u00f3n al respecto. Creemos que no se ha presentado evidencia suficiente de que Calvino sostuvo que Cristo muri\u00f3 por todos los hombres, o por el mundo entero, en cualquier sentido tal que justifique a los universalistas calvinistas, es decir, hombres que, aunque sostienen doctrinas calvinistas sobre otros puntos, sin embargo, creen en una expiaci\u00f3n universal o ilimitada, al afirmar que \u00e9l aprob\u00f3 lo principios peculiares de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay, entonces, estamos persuadidos, evidencia satisfactoria de que Calvino sostuvo la doctrina de una expiaci\u00f3n universal, ilimitada o indefinida. Y, adem\u00e1s, nos consideramos justificados al afirmar que hay pruebas suficientes de que \u00e9l no sostuvo esta doctrina; Aunque por los motivos anteriormente expuestos, y con la \u00fanica excepci\u00f3n ya advertida, no es una prueba que tenga que ver directa e inmediatamente con este punto preciso. La evidencia de esta posici\u00f3n se deriva principalmente de las siguientes dos consideraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>primero. Calvino neg\u00f3 consistente, sin vacilar y expl\u00edcitamente la doctrina de la gracia y el amor universal de Dios a todos los hombres, es decir, &#8220;<strong>omnibus et singulis<\/strong>&#8220;, a todos y cada uno de los hombres, (como implicando en cierto sentido un deseo, prop\u00f3sito o intenci\u00f3n&nbsp; de salvarlos a todos); y con esta gracia universal o amor a todos los hombres la doctrina de una expiaci\u00f3n universal o ilimitada, en la naturaleza del caso, y en las convicciones y admisiones de todos sus partidarios, permanece inseparablemente conectada. Calvino neg\u00f3 la doctrina de la gracia universal o el amor de Dios a todos los hombres, ya que implicar alg\u00fan deseo o intenci\u00f3n de salvarlos a todos, y alguna provisi\u00f3n dirigida a ese objeto, es demasiado evidente para cualquiera que haya le\u00eddo sus escritos para admitir dudas o requerir pruebas. No somos conscientes de que la doctrina de una expiaci\u00f3n universal se haya mantenido alguna vez. incluso por hombres que eran calvinistas en otros aspectos, excepto en conjunci\u00f3n y en relaci\u00f3n con una afirmaci\u00f3n de la gracia universal o el amor de Dios a todos los hombres. Y es manifiestamente imposible que sea de otra manera. Si Cristo muri\u00f3 por todos los hombres, <strong>pro omnibus et singulis<\/strong>, esto debe haber sido en cierto sentido una expresi\u00f3n o indicaci\u00f3n de un deseo o intenci\u00f3n por parte de Dios, y de una provisi\u00f3n hecha por \u00c9l, dirigida al objeto de salvarlos a todos, aunque frustrada en su efecto, por su negativa a abrazar la provisi\u00f3n hecha y ofrecida a ellos. Una expiaci\u00f3n universal, o la muerte de Cristo para todos los hombres, es decir, para todos y cada uno de los hombres, implica necesariamente esto, y ser\u00eda una anomal\u00eda en el gobierno divino sin ella. No cabe duda, se puede decir, que la doctrina de una expiaci\u00f3n universal requiere, en coherencia l\u00f3gica, una negaci\u00f3n de la doctrina calvinista de la elecci\u00f3n, tanto como requiere una admisi\u00f3n de la gracia o amor universal de Dios a todos los hombres; Y creemos que esto es cierto. Pero a\u00fan as\u00ed, cuando encontramos que, de hecho, nadie ha sostenido nunca la doctrina de la expiaci\u00f3n universal sin sostener tambi\u00e9n la doctrina de la gracia universal, aunque es cierto que algunos hombres de habilidad y aprendizaje distinguidos, como Amyraut y Daillee, Davenant y Baxter, han sostenido estas dos doctrinas de expiaci\u00f3n universal y gracia universal,&nbsp; y al mismo tiempo han sostenido la doctrina calvinista de la elecci\u00f3n; Seguramente estamos llamados a admitir con justicia y modestia que la conexi\u00f3n l\u00f3gica no puede ser tan directa y segura en un caso como en el otro. Y luego esta conclusi\u00f3n nos justifica al sostener, que el hecho de que Calvino niega tan expl\u00edcitamente la doctrina de la gracia universal de Dios o el amor a todos los hombres, proporciona un fundamento m\u00e1s directo y seguro para la inferencia, de que \u00e9l no sostuvo la doctrina de la expiaci\u00f3n universal, de lo que podr\u00eda deducirse leg\u00edtimamente del mero hecho, que sosten\u00eda la doctrina de la elecci\u00f3n personal incondicional a la vida eterna. La invalidez del proceso inferencial en un caso no es suficiente para establecer su invalidez en el otro; Y, por lo tanto, nuestro argumento es v\u00e1lido.<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Con esta importante declaraci\u00f3n de Cunningham estamos totalmente de acuerdo. Pero en el curso de probar que hay, en los escritos de Calvino, abundante prueba de que Calvino no se aferr\u00f3 a la doctrina de la expiaci\u00f3n universal, Cunningham hace varias otras observaciones importantes a las que debemos llamar brevemente la atenci\u00f3n. En primer lugar, Cunningham, y correctamente, insiste en que Calvino &#8220;consistentemente, sin vacilar y expl\u00edcitamente neg\u00f3 la doctrina de la gracia universal y el amor de Dios a todos los hombres&#8221;. Anteriormente hemos llamado la atenci\u00f3n sobre el hecho de que hay defensores m\u00e1s recientes de la oferta libre del evangelio que han intentado probar que Calvino realmente ense\u00f1\u00f3 una gracia y amor universales de Dios. Cunningham lo niega expl\u00edcitamente, y estamos de acuerdo con \u00e9l. En segundo lugar, Cunningham tambi\u00e9n se\u00f1ala que Calvino, en ning\u00fan sentido del mundo, ense\u00f1\u00f3 un deseo, prop\u00f3sito o intenci\u00f3n de Dios de salvar a todos los hombres, una idea que es una parte integral de la teolog\u00eda de la oferta libre. De hecho, Cunningham insiste en que puede descansar su caso de la negaci\u00f3n de Calvino de la expiaci\u00f3n universal en el repudio de Calvino de toda esta idea. \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s fuerte se puede poner? Que Calvino neg\u00f3 todo esto &#8220;es demasiado evidente para cualquiera que haya le\u00eddo sus escritos, para admitir dudas o requerir pruebas&#8221;. Cunningham entiende a Calvino. Ojal\u00e1 los defensores m\u00e1s modernos de la oferta libre tuvieran la misma clara concepci\u00f3n de lo que Calvino ense\u00f1\u00f3. Y la historia ha demostrado que Cunningham tiene raz\u00f3n. La idea de una oferta libre del evangelio est\u00e1 inseparablemente conectada con la idea de una gracia general y amor de Dios a todos los hombres y una expiaci\u00f3n universal realizada por Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cunningham prueba a\u00fan m\u00e1s su tesis de que Calvino repudi\u00f3 la doctrina de una expiaci\u00f3n universal citando el Comentario de Calvino sobre I Timoteo y I Juan 2: 2. El argumento de Cunningham es que Calvino interpreta algunos &#8220;de los textos principales en los que los defensores de esa doctrina la apoyan, de tal manera que los privan de toda capacidad de servir al prop\u00f3sito al que sus partidarios com\u00fanmente los aplican&#8221;. Damos aqu\u00ed las citas pertinentes de los Comentarios de Calvino en lugar de directamente de Cunningham porque Cunningham los cita en lat\u00edn. Citamos s\u00f3lo la parte de los comentarios de Calvino sobre este vers\u00edculo que son citados por Cunningham.<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El ap\u00f3stol simplemente quiere decir que no hay pueblo ni rango en el mundo que est\u00e9 excluido de la salvaci\u00f3n; porque Dios desea que el evangelio sea proclamado a todos sin excepci\u00f3n. Ahora la predicaci\u00f3n del evangelio da vida; y por lo tanto concluye justamente que Dios invita a todos por igual a participar de la salvaci\u00f3n. Pero el presente discurso se refiere a clases de hombres, y no a personas individuales; Porque su \u00fanico objetivo es, incluir en este n\u00famero pr\u00edncipes y naciones extranjeras. (Comentario sobre I Timoteo 2:4.)<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed se puede plantear una pregunta, \u00bfc\u00f3mo han sido expiados los pecados de todo el mundo? Paso por alto los nociones de los fan\u00e1ticos, que bajo este pretexto extienden la salvaci\u00f3n a todos los r\u00e9probos, y por lo tanto a Satan\u00e1s mismo. Una cosa tan monstruosa no merece refutaci\u00f3n. Los que buscan evitar este absurdo, han dicho que Cristo sufri\u00f3 lo suficiente por todo el mundo, pero eficientemente s\u00f3lo por los elegidos. Esta soluci\u00f3n ha prevalecido com\u00fanmente en las escuelas. Aunque entonces admito que lo que se ha dicho es verdad, sin embargo, niego que sea adecuado para este pasaje; porque el designio de Juan no era otro que hacer este beneficio a toda la Iglesia. Luego, bajo la palabra todo, no incluye a los r\u00e9probos, sino que designa a los que creer\u00edan, as\u00ed como a los que se dispersaron por varias partes del mundo. Porque entonces se hace realmente evidente, como es apropiado, la gracia de Cristo, cuando es declarada que es la \u00fanica salvaci\u00f3n verdadera del mundo. (Comentario sobre I Juan 2:2.)<\/p>\n\n\n\n<p>Cunningham concluye su discusi\u00f3n sobre este tema con las observaciones:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l da la misma explicaci\u00f3n de estos dos pasajes en su tratado sobre la &#8220;Predestinaci\u00f3n&#8221;. Ahora bien, esto es, en esencia, s\u00f3lo la interpretaci\u00f3n com\u00fanmente dada de estos y otros textos similares, por los defensores de la doctrina de la redenci\u00f3n particular; Y parece casi imposible que haya sido adoptada por alguien que no sosten\u00eda esa doctrina, o que cre\u00eda en la verdad de la opuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>De todo esto queda claro que Calvino no s\u00f3lo no ense\u00f1\u00f3 las doctrinas que forman una parte inseparable de la oferta libre del evangelio, sino que se esforz\u00f3 mucho por contradecir tales doctrinas y refutarlas con el poder de las Escrituras. Cualquiera que haya le\u00eddo a Calvino tendr\u00e1 que admitir que los esfuerzos para apelar a \u00e9l en apoyo de la oferta libre son in\u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p>De todo esto, se pueden sacar varias conclusiones. 1) Calvino us\u00f3 repetidamente la palabra &#8220;ofrecer&#8221; y con ella a menudo quiso expresar el hecho de que el Cristo en quien solo est\u00e1 la salvaci\u00f3n se presenta a los hombres a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n del evangelio. Con esto nadie est\u00e1 en desacuerdo. 2) Calvino enfatiza muy fuertemente que, a trav\u00e9s de la proclamaci\u00f3n general del evangelio a todos, el mandamiento viene tambi\u00e9n a todos a arrepentirse del pecado, apartarse del mal y creer en Cristo. Tambi\u00e9n con esta verdad nadie est\u00e1 en desacuerdo. 3) Pero con respecto a las <em>doctrinas<\/em> de la oferta, el genio de la teolog\u00eda de Calvino milita repetidamente en contra de la oferta. Calvino no quiere nada que ver con ninguna doble voluntad en Dios que est\u00e9 en conflicto consigo mismo, seg\u00fan la cual Dios, por un lado, determina salvar solo a Sus elegidos, pero, por otro lado, Dios quiere salvar a todos. Calvino, si Cunningham est\u00e1 en lo correcto, y creemos que lo est\u00e1, no quer\u00eda nada que ver con un amor universal o gracia de Dios que se muestre a todos. Tal vez se puedan citar pasajes aqu\u00ed y all\u00e1 en los escritos de Calvino para sugerir tales ideas, pero la teolog\u00eda de Calvino milita en contra de ello. Aunque, finalmente, Calvino no escribi\u00f3 extensamente sobre la cuesti\u00f3n del alcance de la expiaci\u00f3n, lo que escribi\u00f3 seguramente muestra de manera concluyente que Calvino ense\u00f1\u00f3 una expiaci\u00f3n limitada solo a los elegidos.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de todo esto, las apelaciones a Calvino en apoyo de la oferta libre del evangelio se hacen en vano.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> 1 Es b\u00e1sicamente la posici\u00f3n de Anselmo sobre la expiaci\u00f3n que se incorpora al Catecismo de Heidelberg en su discusi\u00f3n de la necesidad de un Mediador en los d\u00edas del Se\u00f1or 4-6. Este acuerdo b\u00e1sico entre los reformadores y Roma es tambi\u00e9n una de las razones por las que la cuesti\u00f3n del alcance de la expiaci\u00f3n no se discute ampliamente en los escritos de los reformadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos se han aferrado a este hecho para afirmar que especialmente Calvino ense\u00f1\u00f3 una cierta universalidad de la expiaci\u00f3n; o al menos, que no ense\u00f1\u00f3 espec\u00edficamente una redenci\u00f3n en particular. Esta es una mala interpretaci\u00f3n de Calvino, como veremos cuando discutamos este asunto un poco m\u00e1s en detalle.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> W. Cunningham, Los reformadores y la teolog\u00eda del Refo.rm(Banner of Truth, 1979). p\u00e1gs. 409 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Edici\u00f3n de 1931 por Wm. B. Yerdmans Publishing Co.. p\u00e1g. 173.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> D. Engelsma, Hyper-Calvinism and the Call of the Gospel, p. 81.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> Citamos la edici\u00f3n de Henry Cole, publicada por Eerdmans Publishing Co., 1956. en el libro. &#8220;El calvinismo de Calvino&#8221;. Este libro contiene dos tratados de Calvino, el otro, &#8220;Una defensa de la Providencia Secreta de Dios&#8221;. El primero, sobre la predestinaci\u00f3n, fue escrito particularmente en relaci\u00f3n con la controversia de Bolsec. Bolsec interrumpi\u00f3 la vida eclesi\u00e1stica de Ginebra con espor\u00e1dicos ataques violentos contra la verdad de la predestinaci\u00f3n soberana. El tratado de Calvino fue enviado a los otros cantones protestantes de Suiza, pero nunca recibi\u00f3 la aprobaci\u00f3n total de ellos. Se ha conocido como el Consenso Genevensis, y es quiz\u00e1s la declaraci\u00f3n m\u00e1s clara de Calvino sobre la verdad de la predestinaci\u00f3n soberana. Una reimpresi\u00f3n del Calvinismo de Calvino est\u00e1 disponible en la R.F.P.A. en ingles.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> en. cit., p\u00e1gs. 98 a 100.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> En. cit., p\u00e1gs. 395 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> Citamos la traducci\u00f3n del reverendo W. Pringle, publicada por Eerdmans Publishing co. en 1948.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mart\u00edn Lutero No deber\u00eda sorprender que todo el tema de la oferta libre del Evangelio no fuera un problema en las controversias entre los reformadores y la iglesia romana. La cuesti\u00f3n de la predicaci\u00f3n del Evangelio y la controversia entre la Reforma y Roma sobre la predicaci\u00f3n no era tanto lo que constituye el car\u00e1cter &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/micaias.org\/?p=130\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab2. 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