{"id":148,"date":"2023-01-07T21:22:10","date_gmt":"2023-01-07T21:22:10","guid":{"rendered":"https:\/\/micaias.org\/?p=148"},"modified":"2023-01-07T21:23:11","modified_gmt":"2023-01-07T21:23:11","slug":"3-la-controversia-arminiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/micaias.org\/?p=148","title":{"rendered":"3. La oferta libre y La controversia arminiana"},"content":{"rendered":"\n<p>La controversia arminiana, que se desat\u00f3 en las iglesias de los Pa\u00edses Bajos durante la \u00faltima parte del siglo XVI y la primera parte del siglo XVII, no trat\u00f3 como tal la cuesti\u00f3n de la libre oferta del evangelio. Sin embargo, hay dos razones por las que una consideraci\u00f3n de esta controversia es importante para nuestra discusi\u00f3n. En primer lugar, los arminianos en la defensa de su posici\u00f3n plantearon muchas de las cuestiones id\u00e9nticas que se han planteado repetidamente en las discusiones sobre la oferta libre. Especialmente en sus puntos de vista de la predicaci\u00f3n y la relaci\u00f3n entre la predicaci\u00f3n y la expiaci\u00f3n, exponen ideas que han sido inextricablemente entretejidas en la urdimbre y la trama del concepto de oferta libre. En segundo lugar, aunque los conocidos C\u00e1nones de <em>Dordt<\/em> fueron escritos contra las herej\u00edas arminianas, estos mismos <em>C\u00e1nones<\/em> han sido repetidamente apelados, especialmente en la teolog\u00eda reformada holandesa, en apoyo de la idea de la oferta libre. Se dice que los mismos <em>c\u00e1nones<\/em> ense\u00f1an una oferta libre del evangelio. De hecho, la Iglesia Cristiana Reformada apel\u00f3 a los <em>C\u00e1nones<\/em> como prueba confesional de la doctrina de la oferta libre en sus decisiones sobre la gracia com\u00fan tomadas en 1924.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien no podemos discutir aqu\u00ed todas las herej\u00edas que los arminianos ense\u00f1aron en las Iglesias Reformadas Holandesas, hay especialmente tres que tienen relaci\u00f3n con nuestro tema y que debemos se\u00f1alar brevemente.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, los arminianos ense\u00f1aban una cierta gracia com\u00fan, es decir, una gracia de Dios que se impart\u00eda a todos los hombres.<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Esta gracia com\u00fan se equipara con la luz de la naturaleza, que constituyen los dones dejados en el hombre despu\u00e9s de la ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Habiendo declarado la doctrina ortodoxa, el S\u00ednodo rechaza los errores de aquellos: Que ense\u00f1an: \u00abque el hombre natural y corrompido, hasta tal punto puede usar bien de la gracia com\u00fan (cosa que para ellos es la luz de la naturaleza), o los dones que despu\u00e9s de la ca\u00edda a\u00fan le fueron dejados, que por ese buen uso podr\u00eda conseguir, poco a poco y gradualmente, una gracia mayor, es decir: la gracia evang\u00e9lica o salvadora y la bienaventuranza misma. Y que Dios, en este orden de cosas, se muestra dispuesto por Su parte a revelar al Cristo a todos los hombres, ya que El suministra a todos, de un modo suficiente y eficaz, los medios que se necesitan para la conversi\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<cite>(C\u00e1nones, III y IV, B5).<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta luz de la naturaleza muestra a Dios como estando listo para revelar a Cristo a todos y por ella Dios aplica a todos suficiente y eficientemente los medios necesarios para recibir a Cristo, creer y arrepentirse. Por lo tanto, uno debe usar la luz de la naturaleza correctamente para ser digno de la gracia salvadora. Fue en este punto que los arminianos introdujeron la idea del libre albedr\u00edo. Y la salvaci\u00f3n del hombre finalmente se hizo dependiente del ejercicio de su libre albedr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este mismo punto de vista, ense\u00f1ado por los arminianos y condenado por los padres de Dordt, ha reaparecido en la teolog\u00eda reformada en relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n general y la gracia com\u00fan. Ganar. M. Masselink, por ejemplo, ense\u00f1\u00f3 esto en su libro, <em>Revelaci\u00f3n General y Gracia Com\u00fan<\/em>,<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a> y Herman Bavinck ense\u00f1\u00f3 lo mismo en su obra,<em> Nuestra fe razonable<\/em>.<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, los arminianos ense\u00f1aron una visi\u00f3n gubernamental y universalista de la expiaci\u00f3n, y sostuvieron que en todo el sentido de la palabra la expiaci\u00f3n era para cada persona individual. Sin embargo, esta expiaci\u00f3n s\u00f3lo hizo que la salvaci\u00f3n estuviera disponible y fuera posible para todos y, por lo tanto, se neg\u00f3 su eficacia. Los <em>c\u00e1nones<\/em> dicen:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El s\u00ednodo rechaza los errores de los Que ense\u00f1an: que el objeto de la muerte de Cristo no fue que \u00c9l estableciese de hecho el nuevo Pacto de gracia en Su muerte, sino \u00fanicamente que \u00c9l adquiriese para el Padre un mero derecho de poder establecer de nuevo un pacto tal con los hombres como a \u00c9l le pluguiese, ya fuera de gracia o de obras.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Que ense\u00f1an: que Cristo por Su satisfacci\u00f3n no ha merecido para nadie, de un modo cierto, la salvaci\u00f3n misma y la fe por la cual esta satisfacci\u00f3n es eficazmente apropiada; si no que ha adquirido \u00fanicamente para el Padre el poder o la voluntad perfecta para tratar de nuevo con los hombres, y dictar las nuevas condiciones que \u00c9l qui\u00adsiese, cuyo cumplimiento quedar\u00eda pendiente de la libre voluntad del hombre; y que por consiguiente pod\u00eda haber sucedido que ninguno, o que todos los hombres las cumpliesen.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Que ense\u00f1an: que todos los hombres son aceptados en el estado de reconciliaci\u00f3n y en la gracia del Pacto, de manera que nadie es culpable de condenaci\u00f3n o ser\u00e1 maldecido a causa del pecado original, sino que todos los hombres est\u00e1n libres de la culpa de este pecado. . . <\/p>\n<cite>(C\u00e1nones II, B, 2,3,5).<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con estos distintos puntos de vista, los arminianos tambi\u00e9n promovieron un punto de vista particular de la predicaci\u00f3n. Por un lado, desafiaron la posici\u00f3n reformada especialmente por dos aspectos: afirmaron que los reformados no pod\u00edan predicar porque predicaban solo a los elegidos, pero no sab\u00edan qui\u00e9nes eran los elegidos.<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Y afirmaron que los reformados no pod\u00edan predicar la fe y el arrepentimiento como el mandamiento general del evangelio. Sus propios puntos de vista se exponen, no s\u00f3lo en sus escritos, sino tambi\u00e9n en las &#8220;Opiniones&#8221; que son relevantes para la cuesti\u00f3n del llamado.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>S\u00f3lo aquellos est\u00e1n obligados a creer que Cristo muri\u00f3 por aquellos por quienes Cristo ciertamente ha muerto. Pero los r\u00e9probos, como se les llama, por quienes Cristo no ha muerto, no est\u00e1n obligados a esta fe, y pueden, debido a su incredulidad contraria, no ser justamente condenados, de hecho, si hubiera tales r\u00e9probos, estar\u00edan obligados a creer que Cristo no ha muerto por ellos.<\/p>\n<cite>Citado de las &#8220;Opiniones&#8221; de los Arminianos sobre los C\u00e1nones II, 14<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo pretende mostrar la insensatez de la posici\u00f3n reformada que se caricaturiza. Escrito con vaguedad caracter\u00edstica, una vaguedad que fue deliberadamente intencionada, y que establece lo que los arminianos consideraban la posici\u00f3n reformada, tiene la intenci\u00f3n de probar que los reformados, que insist\u00edan en que las Escrituras ense\u00f1aban una expiaci\u00f3n solo para los elegidos, no pod\u00edan confrontar a todos con el mandato de arrepentirse y creer. A los r\u00e9probos no se les pod\u00eda ordenar arrepentirse y creer en Cristo, porque se les exigir\u00eda que creyeran algo que no era cierto, a saber, que Cristo muri\u00f3 por ellos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Todos aquellos a quienes Dios llama a la salvaci\u00f3n, aquellos a quienes \u00c9l llama seriamente, es decir, con un prop\u00f3sito y voluntad rectos y totalmente sinceros de salvar. Y no estamos de acuerdo con aquellos que sostienen que Dios llama externamente a algunos a quienes no quiere llamar internamente, es decir, no quiere que se conviertan realmente, incluso antes de que hayan rechazado la gracia del llamado.<\/p>\n<cite>Idem<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Noten que los arminianos declaran espec\u00edficamente aqu\u00ed que es su posici\u00f3n que Dios llama a todos con la voluntad y el prop\u00f3sito de salvar a todos, que no est\u00e1n de acuerdo con aquellos que ense\u00f1an que Dios no quiere que aquellos que son llamados externamente realmente se conviertan, al menos, si se dice que esta voluntad de Dios precede al rechazo del evangelio por parte de los malvados. He aqu\u00ed una declaraci\u00f3n clara de la concepci\u00f3n arminiana de la teolog\u00eda de la oferta libre.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No hay en Dios tal voluntad oculta que se oponga a Su voluntad que esta revelada en la Palabra, que \u00c9l de acuerdo con esa voluntad (es decir, la voluntad oculta) no tiene la voluntad la conversi\u00f3n y la salvaci\u00f3n de la mayor parte de aquellos a quienes \u00c9l a trav\u00e9s de la palabra del evangelio, y de acuerdo con la voluntad revelada,\u00a0 est\u00e1 llamando e invitando seriamente a la fe y a la salvaci\u00f3n; tampoco reconocemos aqu\u00ed, como algunos hablan, un disimulo santo, o una persona doble en Dios.<\/p>\n<cite>Citado de las &#8220;Opiniones&#8221; de los Arminianos sobre los C\u00e1nones (III-IV, 8, 9<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es interesante notar que los arminianos en sus &#8220;<em>Opiniones&#8221;<\/em> sobre III y IV, 9 se niegan, como lo hacen los defensores m\u00e1s recientes de la oferta libre, a hacer una distinci\u00f3n entre la voluntad oculta de Dios y Su voluntad revelada. Calvino ense\u00f1\u00f3 que, de acuerdo a Su voluntad oculta, Dios quiso la salvaci\u00f3n de los elegidos; y que, aunque Dios ordena a todos los que escuchan el evangelio que se arrepientan y crean, sin embargo, no hay conflicto entre la voluntad de Dios revelada en Su Palabra y la voluntad oculta de Dios. Los defensores modernos de la oferta libre del evangelio insisten en que, de acuerdo con Su voluntad oculta, Dios desea y tiene la voluntad de la salvaci\u00f3n solo de los elegidos, y que, de acuerdo con Su voluntad revelada, \u00c9l desea y quiere la salvaci\u00f3n de todos los hombres; Estas dos voluntades est\u00e1n en contradicci\u00f3n total entre s\u00ed y su armon\u00eda sigue siendo un misterio. Los arminianos tambi\u00e9n insisten en que no hay conflicto entre la voluntad oculta de Dios y Su voluntad revelada; pero ellos encuentran la armon\u00eda ense\u00f1ando que, al mismo tiempo, Dios desea y tiene la voluntad seriamente de la salvaci\u00f3n de todos los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas ideas, seg\u00fan los arminianos, estaban arraigadas en el sacrificio expiatorio universal de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El precio de la salvaci\u00f3n, que Cristo ofreci\u00f3 a Dios su Padre, no s\u00f3lo es suficiente por s\u00ed mismo para la redenci\u00f3n de toda la raza humana, sino que tambi\u00e9n pago por todos y cada uno de los hombres, de acuerdo con el decreto, la voluntad y la gracia de Dios el Padre; y, por lo tanto, nadie est\u00e1 definitivamente excluido de la comuni\u00f3n de los beneficios de la muerte de Cristo por un decreto absoluto y antecedente de Dios.<\/p>\n<cite>Citado de las &#8220;Opiniones&#8221; de los Arminianos sobre los C\u00e1nones II, 1<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, los siguientes puntos fueron hechos espec\u00edficamente por los arminianos y condenados por los padres en Dordt. La gracia se ofrece a todos los hombres sin excepci\u00f3n en la predicaci\u00f3n del evangelio. Esto est\u00e1 arraigado en una expiaci\u00f3n ilimitada, es decir, una expiaci\u00f3n que fue para cada hombre y para todos. La aceptaci\u00f3n o el rechazo de esta oferta depende del libre albedr\u00edo del hombre. Los padres condenaron esto cuando escriben:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El S\u00ednodo rechaza los errores de aquellos que emplean la diferencia entre adquisici\u00f3n y apropiaci\u00f3n, con el objetivo de poder implantar en los imprudentes e inexpertos este sentir: \u00ab<strong>que Dios, en cuanto a \u00c9l toca, ha querido comunicar por igual a todos los hombres aquellos beneficios que se obtienen por la muerte de Cristo<\/strong>; pero el hecho de que algunos obtengan el perd\u00f3n de los pecados y la vida eterna, y otros no, <strong>depende de su libre voluntad, la cual se une a la gracia que se ofrece sin distinci\u00f3n<\/strong>, y que no depende de ese don especial de la misericordia que obra eficazmente en ellos, a fin de que se apropien para s\u00ed mismos, a diferencia de como otros hacen, aquella gracia.<\/p>\n<cite>C\u00e1nones II. B, 6 (el \u00e9nfasis es nuestro).<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Este libre albedr\u00edo implica el ejercicio de la fe que luego se convierte en obra del hombre.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>As\u00ed pues, la fe es un don de Dios; <strong>no porque sea ofrecida por Dios a la voluntad libre del hombre, sino porque le es efectivamente participada, inspirada e infundida al hombre; tampoco lo es porque Dios hubiera dado s\u00f3lo el poder creer, y despu\u00e9s esperase de la voluntad libre el consentimiento del hombre o el creer de un modo efectivo<\/strong>.<\/p>\n<cite>C\u00e1nones III-IV A,14 (el \u00e9nfasis es nuestro.)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>No es sorprendente entonces que la predicaci\u00f3n del evangelio ya no sea el poder de Dios para salvaci\u00f3n (Romanos 1:16), sino que es s\u00f3lo un intento por parte de Dios de persuadir al pecador a aceptar a Cristo y caminar en obediencia. Que esta es la ense\u00f1anza del arminianismo es evidente en los <em>c\u00e1nones<\/em> III y IV, B, 7 donde los padres condenaron el error de aquellos que ense\u00f1an:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Que ense\u00f1an: que la gracia, por la que somos convertidos a Dios, no es solo una suave moci\u00f3n o consejo; o bien (como otros lo explican), que la forma m\u00e1s noble de actuaci\u00f3n en la conversi\u00f3n del hombre, y la que mejor concuerda con la naturaleza del mismo, es la que se hace aconsejando, y que no hay raz\u00f3n por la cual esta gracia estimulante no ser\u00eda suficiente para hacer espiritual al hombre natural; es m\u00e1s, que Dios de ninguna manera produce el consentimiento de la voluntad sino por esta forma de moci\u00f3n o consejo, y que el poder de la acci\u00f3n divina, por el que ella supera la acci\u00f3n de Satan\u00e1s, consiste en que Dios promete bienes eternos, en tanto que Satan\u00e1s s\u00f3lo temporales.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>De esto se desprende claramente que los arminianos, aunque ense\u00f1aban la idea de la oferta tal como se ense\u00f1a en los \u00faltimos tiempos, sin embargo, se aferraban a las mismas doctrinas que aquellos que mantienen una oferta general del evangelio. Es bueno recordar el hecho de que estos <em>C\u00e1nones<\/em> fueron el producto de todo el mundo de la iglesia reformada de ese d\u00eda y fueron firmados por todos los delegados, tanto extranjeros como nacionales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dif\u00edcilmente se puede encontrar una condena confesional m\u00e1s clara de las doctrinas de la oferta libre. Lo que hace que esto sea a\u00fan m\u00e1s importante es el hecho de que ciertos delegados de pa\u00edses extranjeros, especialmente de Inglaterra y Bremen, defendieron en el piso del S\u00ednodo la posici\u00f3n arminiana.<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a><br><br>Aunque es cierto que estos delegados tambi\u00e9n firmaron posteriormente los <em>C\u00e1nones,<\/em> es dif\u00edcil imaginar c\u00f3mo esto fue posible a la luz del hecho de que consistentemente defendieron la posici\u00f3n arminiana. El punto es, sin embargo, que el punto de vista arminiano fue escuchado en el piso del S\u00ednodo, no solo cuando a los propios arminianos se les permiti\u00f3 hablar, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la defensa de la posici\u00f3n arminiana por parte de los delegados de Gran Breta\u00f1a y Bremen. A pesar de esto, los padres se negaron a adoptar cualquier punto de vista arminiano, mas aun lo repudiaron consistentemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los arminianos con los que las Iglesias Reformadas ten\u00edan que ver eran fundamentalmente racionalistas. Es importante entender esto. El sistema que estaban defendiendo era un sistema minucioso que involucraba casi todos los puntos de doctrina. Era una posici\u00f3n teol\u00f3gica que part\u00eda de un punto de partida racionalista y que, por deducci\u00f3n racionalista, demostr\u00f3 que la desviaci\u00f3n en un elemento de la verdad conduce a la desviaci\u00f3n en cada parte de ella. As\u00ed, el arminianismo condenado en Dordt era algo diferente del arminianismo que apareci\u00f3 m\u00e1s tarde en Inglaterra bajo la influencia de los Wesley. En un interesante art\u00edculo sobre &#8220;Arminianismo&#8221;, el reverendo J. I. Packer caracteriza correctamente el arminianismo de los Wesley como un arminianismo pietista que nunca se convirti\u00f3 en un sistema teol\u00f3gico completo. Sin embargo, como Parker tambi\u00e9n se\u00f1ala, las ideas b\u00e1sicas de ambos eran las mismas.<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos o tres preguntas que debemos enfrentar en relaci\u00f3n con nuestra discusi\u00f3n de los <em>C\u00e1nones<\/em>. El primero tiene que ver con &nbsp;los <em>c\u00e1nones<\/em> II, 3 donde los padres hablan del sacrificio expiatorio de Cristo como &#8220;el \u00fanico y m\u00e1s perfecto sacrificio y satisfacci\u00f3n por el pecado; (que) es de infinito valor y dignidad, abundantemente suficiente para expiar los pecados de todo el mundo&#8221;. A veces se ha sostenido que aqu\u00ed hay un lugar donde los padres definitivamente hablan de una expiaci\u00f3n general en el sentido de suficiencia. Y, si bien esto es cierto, los siguientes puntos deben ser recordados.<\/p>\n\n\n\n<p>1) Este art\u00edculo fue incluido en los <em>C\u00e1nones<\/em> porque ten\u00eda la intenci\u00f3n de servir como una respuesta a la acusaci\u00f3n arminiana de que los reformados en su doctrina de una expiaci\u00f3n limitada o redenci\u00f3n particular hicieron injusticia al sacrificio de Cristo y hablaron despectivamente de su valor. Esta acusaci\u00f3n los padres repudian y de hecho invierten los papeles sobre los arminianos e insisten en que no ellos, sino los arminianos hablan despectivamente de la expiaci\u00f3n porque los arminianos tienen una doctrina de la expiaci\u00f3n que ense\u00f1a que el sacrificio de Cristo, hecho para todos, ni siquiera salva realmente ya que muchos se pierden.<\/p>\n\n\n\n<p>2) Que los padres no ten\u00edan la intenci\u00f3n de ense\u00f1ar que la expiaci\u00f3n real fue hecha por todos los hombres est\u00e1 claro por su declaraci\u00f3n: &#8220;. . Dios quiso que Cristo, por la sangre de Su cruz. . . salvase eficazmente&#8230; a todos aquellos, <em>y \u00fanicamente a aquellos<\/em>, que desde la eternidad fueron escogidos para salvaci\u00f3n, y que le fueron dados por el Padre&#8230;&#8221; (II,8). (Las cursivas son nuestras.)<\/p>\n\n\n\n<p>3) Como se desprende claramente de II, 4, los padres miraron esta &#8220;suficiencia&#8221; desde el punto de vista de Aquel que ofreci\u00f3 este sacrificio, el eterno Hijo de Dios: \u201cY por eso es esta muerte de tan gran virtud y dignidad, porque la persona que la padeci\u00f3 no s\u00f3lo es un hombre verdadero y perfec\u00adtamente santo, sino tambi\u00e9n el Hijo de Dios&#8230;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>4) Es evidente, por lo tanto, que la intenci\u00f3n del art\u00edculo es simplemente afirmar que, tomado puramente por s\u00ed mismo, sin ninguna referencia a aquellos por quienes Cristo muri\u00f3, la expiaci\u00f3n de Cristo, porque \u00c9l era el Hijo eterno de Dios, era de valor infinito a los ojos de Dios. Era suficiente para expiar los pecados del mundo entero porque fue el Hijo de Dios el que muri\u00f3; y el Hijo de Dios no puede hacer un sacrificio que cualitativamente hablando es un sacrificio parcial.<\/p>\n\n\n\n<p>5) Pero que esta &#8220;suficiencia universal&#8221; fue pensada por los padres para formar la base para una oferta general del evangelio es totalmente ajeno a su pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda pregunta tiene que ver con la afirmaci\u00f3n de algunos de que, despu\u00e9s de todo, los <em>c\u00e1nones<\/em> ense\u00f1an una oferta general del evangelio. Aquellos que sostienen esto se refieren especialmente a tres art\u00edculos en los <em>C\u00e1nones<\/em> que citamos en su totalidad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Existe adem\u00e1s la promesa del Evangelio de que todo aquel que crea en el Cristo crucificado no se pierda, sino que tenga vida eterna; promesa que, sin distinci\u00f3n, debe ser anunciada y proclamada con mandato de conversi\u00f3n y de fe a todos los pueblos y personas a los que Dios, seg\u00fan Su benepl\u00e1cito, env\u00eda Su Evangelio.<\/p>\n<cite>C\u00e1nones II, 5.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Pero cuantos son llamados por el Evangelio, son llamados con toda seriedad. Pues Dios muestra formal y verdaderamente en Su Palabra lo que le es agradable a \u00c9l, a saber: que los llamados acudan a \u00c9l. Promete tambi\u00e9n de veras a todos los que vayan a \u00c9l y crean, la paz del alma y la vida eterna.<\/p>\n<cite>C\u00e1nones III-IV, 8.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La culpa de que muchos, siendo llamados por el ministerio del Evangelio, no se alleguen ni se conviertan, no est\u00e1 en el Evangelio, ni en Cristo, al cual se ofrece por el Evangelio, ni en Dios, que llama por el Evangelio e incluso comunica diferentes dones a los que llama; si no en aquellos que son llamados&#8230;<a id=\"_ftnref7\" href=\"#_ftn7\"><strong>[7]<\/strong><\/a><\/p>\n<cite>C\u00e1nones III-IV, 9.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Con respecto a estos art\u00edculos se\u00f1alamos lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>1) No hay menci\u00f3n en estos art\u00edculos de la oferta libre del evangelio en el sentido de una intenci\u00f3n o deseo o voluntad de Dios, expresada en el evangelio, para salvar a todos los que escuchan el evangelio. Es cierto que la palabra &#8220;ofrecer&#8221; se usa en III-IV, 9, pero, como hemos tenido ocasi\u00f3n de notar anteriormente, esta palabra se usaba muy com\u00fanmente para expresar la idea de que Cristo es <em>presentado, puesto delante de, proclamado<\/em> en el evangelio como Aquel a trav\u00e9s de Quien Dios ha realizado la salvaci\u00f3n. Pero la idea de que Dios expresa en el evangelio un deseo general de salvar a todos los que oyen es una idea totalmente ajena a los C\u00e1nones y s\u00f3lo puede ser le\u00edda en ellos alterando el lenguaje claro de los art\u00edculos e imponiendo ideas a los padres de Dort que ellos no ten\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>2) II, 5 habla enf\u00e1ticamente de la promesa del evangelio, pero insiste en que esta promesa del evangelio es muy particular; es decir, es s\u00f3lo para aquellos que creen en Cristo. Y est\u00e1 claro por el resto de los <em>c\u00e1nones<\/em> que aquellos que creen en Cristo son solo los elegidos (&#8220;Que algunos reciban el don de la fe de Dios, y otros no lo reciban procede del decreto eterno de Dios&#8221;, I, 6), que se convierten a Dios por gracia eficaz merecida en la expiaci\u00f3n limitada de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>3) II, 5 tambi\u00e9n habla del hecho de que esta promesa debe ser proclamada en todas partes, &#8221; a todos los pueblos y personas a los que Dios, seg\u00fan Su benepl\u00e1cito, env\u00eda Su Evangelio&#8221;. As\u00ed que el art\u00edculo habla muy claramente de una proclamaci\u00f3n general de una promesa particular y esta siempre ha sido la posici\u00f3n sostenida por las iglesias reformadas.<\/p>\n\n\n\n<p>4) II, tambi\u00e9n habla del hecho de que esta promesa, generalmente proclamada pero particular en su contenido, se proclama junto con el mandato de arrepentirse y creer. En III-IV, 8 y 9 tambi\u00e9n se dice que este es el llamado del evangelio. Este llamado se describe como de naturaleza seria. Dios requiere de todos los hombres, a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n, que abandonen sus pecados y se vuelvan de sus malos caminos, que crean en Cristo que ha derramado Su sangre por el pecado. Con respecto a este punto, hay dos puntos que deben se\u00f1alarse.<\/p>\n\n\n\n<p>a) En primer lugar, nadie que est\u00e9 en la l\u00ednea del pensamiento calvinista y reformado ha negado jam\u00e1s esta verdad. Es importante entender esto. Los reformados a veces han sido acusados de ser incapaces de predicar el evangelio a todos los hombres porque insisten en que la promesa del evangelio es solo para los elegidos y ning\u00fan predicador sabe qui\u00e9nes son los elegidos. Pero esto es una distorsi\u00f3n de la visi\u00f3n reformada. El evangelio debe ser predicado generalmente porque es el medio por el cual Dios llama de las tinieblas a la luz a aquellos a quienes \u00c9l ha elegido para la vida eterna, y porque, a trav\u00e9s de esta proclamaci\u00f3n general, todos los hombres se enfrentan con la obligaci\u00f3n de abandonar sus pecados y creer en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Tampoco los reformados han negado nunca que esta orden o llamamiento sea grave. Dios quiere decir exactamente lo que dice. \u00c9l no est\u00e1 bromeando cuando viene a todos con este mandamiento. \u00c9l no est\u00e1 diciendo algo en el evangelio que no es realmente cierto. Todo lo contrario. El hombre fue creado originalmente perfecto y recto. Cuando el hombre cay\u00f3 en Ad\u00e1n, cay\u00f3 por su propia elecci\u00f3n pecaminosa. Su depravaci\u00f3n que le hizo imposible seguir sirviendo a Dios se convierte en su suerte en la vida debido al justo juicio de Dios sobre el pecador. Pero Dios, por esa raz\u00f3n, no requiere menos del hombre de lo que exigi\u00f3 al principio. Dios es Dios. \u00c9l permanece justo, santo y recto en todos Sus caminos. \u00c9l no dice ahora: Oh, eres un pecador tan pobre, ya no puedes hacer lo que te he mandado; Ya no te exigir\u00e9 que me sirvas y huyas de tus pecados. Est\u00e1 perfectamente bien si haces menos de lo que originalmente se te pidi\u00f3 que hicieras. \u00a1Oh, no! Entonces Dios no ser\u00eda justo y recto. Dios todav\u00eda insiste en que este hombre le sirva. Y el hombre se enfrenta a esa demanda cada vez que el evangelio viene a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Es interesante e importante notar que II, 5 habla de la &#8220;promesa <em>junto con<\/em> el mandamiento de arrepentirse y creer&#8221;, como formando el contenido del evangelio. Es exactamente de esta manera que Dios obra Su prop\u00f3sito en Sus elegidos al permitirles arrepentirse y creer, y es exactamente por esto que los imp\u00edos son responsables de su propia falta de arrepentimiento y creer. No es culpa del evangelio, ni de Cristo ofrecido en \u00e9l, ni de Dios que llama, sino que la culpa est\u00e1 en los imp\u00edos mismos. Y as\u00ed, Dios tambi\u00e9n es perfectamente justo cuando echa a los imp\u00edos para siempre de Su presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>No es dif\u00edcil ver que todo esto est\u00e1 muy lejos de la oferta libre del evangelio tal como se presenta y defiende en nuestros tiempos. De esto los padres no quer\u00edan formar parte y es una perversi\u00f3n de nuestros <em>C\u00e1nones<\/em> tratar de encontrar apoyo para la idea de la oferta libre en esta Confesi\u00f3n. Incluso R. B. Kuiper tiene dificultades para encontrar motivos confesionales para su apoyo a la oferta libre del evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Finalmente, solo puede se\u00f1alar dos art\u00edculos en los C\u00e1nones: &nbsp;los <em>C\u00e1nones<\/em> II, 5, a los que nos hemos referido anteriormente y que no pueden extenderse en ning\u00fan sentido de la palabra para apoyar una oferta libre, y los C\u00e1nones II, 3 que hablan de la suficiencia del sacrificio de Cristo y que hemos discutido anteriormente en este cap\u00edtulo.<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a> Es interesante notar, sin embargo, que Kuiper argumenta a partir de esta declaraci\u00f3n sobre la suficiencia a una posici\u00f3n que establece el hecho de que la expiaci\u00f3n de Cristo tambi\u00e9n es adecuada para todos, &nbsp;y desde all\u00ed argumenta a la posici\u00f3n de que la expiaci\u00f3n est\u00e1, en lo que respecta a su suficiencia e idoneidad, divinamente dise\u00f1ada para todos. Una vez m\u00e1s se hace evidente c\u00f3mo los defensores de la oferta libre del evangelio deben, en cierto sentido de la palabra, hacer universal la expiaci\u00f3n de Cristo. Pero el argumento de Kuiper de los <em>C\u00e1nones<\/em> es enga\u00f1oso.<\/p>\n\n\n\n<p>Para concluir, por lo tanto, vemos que, aunque el tema de la oferta como tal no era un problema en el momento de Dort, la Confesi\u00f3n de Dort, sin embargo, sostiene la idea de la predicaci\u00f3n que siempre ha sido reformada y ninguna apelaci\u00f3n a estos <em>c\u00e1nones<\/em> puede apoyar la idea de una oferta libre.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Es interesante notar que, mientras que muchos de los que est\u00e1n en la tradici\u00f3n de Dordt tambi\u00e9n ense\u00f1an la gracia com\u00fan e incluso apelan a los C\u00e1nones en apoyo de sus puntos de vista, el t\u00e9rmino en s\u00ed aparece en los C\u00e1nones solo en boca de los arminianos donde es condenado.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Eerdmans Publishing Co., Grand Rapids, 1953.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Eerdmans Publishing Co., Grand Rapids, 1956. V\u00e9anse especialmente los cap\u00edtulos III y IV.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Qu\u00e9 interesante y sorprendente es que la misma objeci\u00f3n de los arminianos contra los reformados sea la misma que lanzan repetidamente los defensores de la libre oferta del evangelio contra aquellos que se oponen a esta herej\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> Entre los delegados brit\u00e1nicos se encontraba un hombre llamado John Davenant. Llamamos la atenci\u00f3n sobre esto porque tendremos ocasi\u00f3n, en un art\u00edculo posterior, de referirnos a la ense\u00f1anza de Davenant y lo que se conoci\u00f3 como la &#8220;Escuela Davenant&#8221;, una escuela representada en la Asamblea de Westminster.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>The Manifold Grace of God [La multiforme gracia de Dios]<\/em>, documentos le\u00eddos en la Conferencia de Estudios Puritanos y Reformados, 1968, pp. 22ff.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> Las traducciones est\u00e1n tomadas de <em>The Voice of our Fathers [La Voz de nuestros<\/em> <em>Padres]<\/em>, por el Prof. H. C. Hoeksema, un comentario de los C\u00e1nones de Dort publicado por la Reformed Free Publishing Co.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> For Whom Did Christ Die? A Study of the Divine Design of the Atonement [\u00bfPor qui\u00e9n muri\u00f3 Cristo? Un estudio del dise\u00f1o divino de la expiaci\u00f3n],&#8221; R. B. Kuiper: Baker Book House, Grand Rapids, 1982; pp. 78ff. Esta referencia al libro de Kuiper es una referencia al cap\u00edtulo 5, que se titula &#8220;Universalismo b\u00edblico&#8221; y que, en defensa de la oferta libre del evangelio y de la gracia com\u00fan, derroca todo lo que Kuiper ha dicho en los cuatro cap\u00edtulos anteriores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La controversia arminiana, que se desat\u00f3 en las iglesias de los Pa\u00edses Bajos durante la \u00faltima parte del siglo XVI y la primera parte del siglo XVII, no trat\u00f3 como tal la cuesti\u00f3n de la libre oferta del evangelio. Sin embargo, hay dos razones por las que una consideraci\u00f3n de esta controversia es importante para &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/micaias.org\/?p=148\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab3. 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