{"id":246,"date":"2024-12-02T22:17:08","date_gmt":"2024-12-02T22:17:08","guid":{"rendered":"https:\/\/micaias.org\/?p=246"},"modified":"2024-12-02T22:17:08","modified_gmt":"2024-12-02T22:17:08","slug":"los-cinco-puntos-del-gobierno-presbiteriano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/micaias.org\/?p=246","title":{"rendered":"Los cinco puntos del gobierno presbiteriano"},"content":{"rendered":"\n<p>LAS DOCTRINAS DISTINTIVAS Y EL SISTEMA DE GOBIERNO DEL PRESBITERIANISMO.<\/p>\n\n\n\n<p>POR EL REV.&nbsp;&nbsp; T.&nbsp; D. WITHERSPOON, D.&nbsp;&nbsp; D.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada denominaci\u00f3n de cristianos tiene ciertos principios distintivos que sirven para diferenciarla de otras ramas de la Iglesia visible, y que constituyen su <em>raz\u00f3n <\/em>de ser, la base m\u00e1s o menos sustancial de su existencia org\u00e1nica separada. En la medida en que estos principios son vitales y fundamentales, reivindican a la agrupaci\u00f3n que se convierte en su exponente de la acusaci\u00f3n de facci\u00f3n o cisma y justifican el mantenimiento de una organizaci\u00f3n separada y aparte de la de todos los que los atraviesan o rechazan.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy nos encontramos como presbiterianos.&nbsp; Hemos venido a conmemorar el primer asentamiento del presbiterianismo en Kentucky. Hab\u00e9is escuchado los elocuentes discursos de quienes han trazado la historia de nuestra Iglesia en esta comunidad durante cien a\u00f1os.&nbsp; Os han hablado de la primera plantaci\u00f3n en este suelo occidental de una rama tierna de nuestra antigua y honorable estirpe presbiteriana, de las tormentas que ha encontrado, de los fuertes vientos que la han azotado y, sin embargo, de su crecimiento constante a trav\u00e9s de la sequ\u00eda del verano y el fr\u00edo del invierno, hasta lo que antes no era m\u00e1s que una planta fr\u00e1gil y tierna,&nbsp; se ha convertido en un roble robusto con ra\u00edces profundamente enclavadas en el suelo, con un tronco macizo y buenas ramas y ramas extendidas que ensombrecen la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00e9is o\u00eddo tambi\u00e9n las emocionantes narraciones de las vidas de aquellos heroicos hombres por cuyo ministerio personal fue fundada la Iglesia; de los trabajos a los que se sometieron, de los peligros que encontraron, de las dificultades que soportaron para poder plantar los estandartes del presbiterianismo en estas tierras salvajes del Oeste.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta surge con especial \u00e9nfasis en circunstancias como \u00e9stas: \u00bfCu\u00e1les son los principios peculiares de la denominaci\u00f3n cuyo centenario se celebra hoy con tanto entusiasmo? \u00bfHay algo en estos principios que justifique los sacrificios y las fatigas que hicieron los nobles hombres cuyas biograf\u00edas se han le\u00eddo?&nbsp; \u00bfHay algo en las doctrinas distintivas y en el sistema de gobierno de esta Iglesia que haga que su asentamiento en Kentucky hace cien a\u00f1os, y su perpetuaci\u00f3n y desarrollo a trav\u00e9s de un siglo de conflicto y lucha, sea un asunto digno de una conmemoraci\u00f3n tan gozosa y agradecida como la que damos hoy?&nbsp; \u00bfHay algo en estos credos y s\u00edmbolos, venerables por los a\u00f1os, que hemos recibido de nuestros antepasados, que los convierta en una herencia digna de ser transmitida en su integridad y pureza, con creciente veneraci\u00f3n, a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos para siempre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9stas, amigos cristianos, son las preguntas que, por la bondad y parcialidad de mis hermanos, debo tratar de responder hoy.&nbsp; Y en el cumplimiento de mi tarea, los invito a caminar conmigo por un corto tiempo acerca de esta, nuestra Si\u00f3n ancestral, para &#8220;observar bien sus baluartes y considerar sus palacios para que lo cuenten a la generaci\u00f3n venidera&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Y primero, esforc\u00e9monos por tener una idea clara de lo que constituyen los principios distintivos del presbiterianismo, de lo que es peculiar en su doctrina y gobierno.&nbsp; Limit\u00e1ndome estrictamente bajo el t\u00edtulo de doctrina, al departamento de eclesiolog\u00eda o doctrina de la Iglesia, y considerando la pol\u00edtica del presbiterianismo en su \u00fanica luz apropiada como basada claramente en esa forma de doctrina dada en las Escrituras, y ajust\u00e1ndose con mayor precisi\u00f3n a esa forma de doctrina dada en las Escrituras, puedo decir que, al igual que en nuestra doctrina de la redenci\u00f3n,&nbsp; all\u00ed emergen los <em>cinco puntos&nbsp; hist\u00f3ricos, <\/em>sobre los cuales se ha librado una controversia desde los d\u00edas del S\u00ednodo de Dort, as\u00ed en nuestra doctrina de la Iglesia hay cinco puntos, que constituyen cinco principios distintivos de gobierno eclesi\u00e1stico, cada uno de los cuales coloca a nuestra pol\u00edtica eclesi\u00e1stica en agudo contraste con la de otras Iglesias a nuestro alrededor, y todos los cuales juntos forman un sistema tan \u00fanico como hermoso.&nbsp; Tan b\u00edblica como completa, no teniendo nada comparable a ella en ninguna otra organizaci\u00f3n en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomemos sucesivamente estos cinco puntos del presbiterianismo, y esforc\u00e9monos por grabarlos tan claramente como sea posible en nuestra memoria y en nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer principio fundamental del presbiterianismo es que el poder de la Iglesia no est\u00e1 conferido a funcionarios de ning\u00fan grado o rango, sino a todo el cuerpo corporativo de creyentes.\u00a0 Nuestra doctrina es que Cristo, que es la gran Cabeza de la Iglesia, la \u00fanica fuente y fuente de todo su poder, no ha conferido este poder principalmente a un solo oficial que sea la cabeza visible de la Iglesia y el vicario de Cristo, como en la Iglesia Cat\u00f3lica Romana, o en el cuerpo de obispos o cl\u00e9rigos superiores como en la Iglesia Episcopal.\u00a0 o en todo el cuerpo del clero como en la Iglesia Metodista y algunas otras iglesias, pero en el pueblo, todo el cuerpo del pueblo, de modo que ning\u00fan hombre puede alcanzar ning\u00fan cargo, ejercer ninguna autoridad o ejercer alg\u00fan poder en la Iglesia, a menos que sea llamado a ese oficio, investido con esa autoridad y revestido con ese poder por la voz del pueblo.\u00a0 Aqu\u00ed, entonces, hay una gran diferencia fundamental entre la Iglesia Presbiteriana y todas aquellas iglesias que son prelaticias o jer\u00e1rquicas en su forma, en que el nuestro es un gobierno en el que Cristo gobierna a trav\u00e9s de la voz de su pueblo, todo su pueblo redimido, y no a trav\u00e9s de ninguna clase privilegiada, ninguna nobleza espiritual, o aristocracia de la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo principio fundamental del presbiterianismo es que este poder, aunque reca\u00eddo en el pueblo, no es administrado por \u00e9l inmediatamente, sino a trav\u00e9s de un cuerpo de oficiales elegidos por ellos, y comisionados como sus representantes para gobernar en el nombre de Cristo.\u00a0 Los oficios que han de ser desempe\u00f1ados han sido ordenados por Cristo, y ninguno puede ser a\u00f1adido a los que \u00c9l ha ordenado.\u00a0 Los oficiales que desempe\u00f1an estos cargos son elegidos por el voto de todos los miembros de la Iglesia sobre la cual han de gobernar, y sin embargo han de ser elegidos bajo una oraci\u00f3n tan especial para la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo que mora en la Iglesia, que mientras la vocaci\u00f3n externa al cargo es de la Iglesia,\u00a0 el llamado interno y la comisi\u00f3n a cada oficial deben ser reconocidos como de Cristo mismo, la gran cabeza invisible y espiritual.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" style=\"list-style-type:upper-roman\"><\/ol>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, el \u00fanico poder que ejerce inmediatamente el pueblo es el poder m\u00e1s importante y fundamental, el de la vocaci\u00f3n. Eligen a los que administrar\u00e1n el gobierno sobre ellos.&nbsp; Estos gobernantes act\u00faan como sus representantes y, por lo tanto, el gobierno es un gobierno representativo, a diferencia de una democracia pura o un gobierno del pueblo por s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este principio nos separa de todas las iglesias que son congregacionales en su forma, como la primera de todas las que son prelaticias o jer\u00e1rquicas.&nbsp; Esto \u00faltimo nos distingue, por lo tanto, de las iglesias congregacionales de Inglaterra y de este pa\u00eds, de todas las iglesias de la fe y orden bautista, y de aquellas iglesias que nos rodean que se llaman a s\u00ed mismas cristianas o reformadas, en todas las cuales las cuestiones de doctrina y disciplina se deciden por un voto directo de toda la congregaci\u00f3n.&nbsp; mientras que en la nuestra estas cuestiones se resuelven por la voz de los oficiales que son elegidos para gobernar.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer principio fundamental del presbiterianismo es que toda la administraci\u00f3n del gobierno en la Iglesia ha sido confiada a un solo orden de oficiales, todos los cuales, aunque tienen en algunos aspectos diferentes funciones que desempe\u00f1ar, tienen una autoridad coordinada e igual en la Iglesia.\u00a0 Es cierto que la Iglesia Presbiteriana, seg\u00fan el modelo de las Escrituras, tiene dos \u00f3rdenes de oficiales, el anciano y el di\u00e1cono; Pero el di\u00e1cono no es un gobernante.\u00a0 \u00c9l no tiene supervisi\u00f3n espiritual ni autoridad.\u00a0 Su cargo es puramente ejecutivo.\u00a0 \u00c9l s\u00f3lo tiene a su cargo los asuntos seculares de la Iglesia.\u00a0 Su gobierno est\u00e1 comprometido con una sola orden de oficiales, los presb\u00edteros o ancianos.\u00a0 Estos ancianos son de dos clases. En primer lugar, hay una clase que, no habiendo sido llamados por Dios para ser predicadores del Evangelio, sino reconociendo su llamado a gobernar a trav\u00e9s de la Iglesia, contin\u00faan en sus ocupaciones seculares, dedican la porci\u00f3n de su tiempo que pueden de sus asuntos a la supervisi\u00f3n y cuidado del reba\u00f1o, y ejercen plena autoridad como gobernantes sobre la casa de Dios.\u00a0 A estos se les llama Ancianos Gobernantes, porque su oficio es simplemente gobernar.\u00a0 Hay una segunda clase que, adem\u00e1s de la llamada a gobernar, reconoce una voz divina que los llama tambi\u00e9n a la obra de predicar el Evangelio, y esta funci\u00f3n de predicaci\u00f3n, que es la m\u00e1s alta y honorable en la Iglesia, exige todo su tiempo, de modo que renuncian a los llamamientos seculares, y son especialmente apartados de la Iglesia para esta funci\u00f3n superior.\u00a0 y por eso se les conoce como Ancianos Docentes o Ministros de la Palabra.\u00a0 Pero aunque este ministerio de la Palabra les da derecho a un honor especial, no les confiere un rango m\u00e1s alto ni les confiere ninguna autoridad superior.\u00a0 El ministro en los tribunales de nuestra iglesia no tiene m\u00e1s autoridad que el anciano gobernante, de modo que no s\u00f3lo tenemos en la Iglesia Presbiteriana la &#8220;paridad del clero&#8221;, de la que tanto o\u00edmos hablar, sino la paridad del ancianado, del anciano gobernante con el anciano docente, un principio que no se encuentra bajo ninguna otra forma de gobierno eclesi\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuarto principio distintivo del presbiterianismo es que estos presb\u00edteros no gobiernan individualmente, sino conjuntamente en asambleas o tribunales regularmente constituidos.\u00a0 Este es un principio en el que quisiera hacer especial hincapi\u00e9; porque en ella aparece especialmente el genio admirable de nuestro sistema.\u00a0 Si bien hay funciones que son puramente administrativas, como la predicaci\u00f3n de la Palabra, la administraci\u00f3n de los sacramentos, etc., que un presb\u00edtero puede, cuando se le ha comisionado, realizar separada e individualmente, sin embargo, todas las funciones legislativas y judiciales deben ser administradas por asambleas o tribunales solamente.\u00a0 Y ninguna de estas asambleas es competente para la transacci\u00f3n de ning\u00fan negocio a menos que est\u00e9n presentes representantes de ambas clases de presb\u00edteros, ministros y ancianos gobernantes. No hay ejercicio de ninguna autoridad m\u00faltiple, como la de un obispo o un anciano presidente, en ninguna parte del campo.\u00a0 No hay posibilidad de una sola mano de obra, porque toda autoridad debe venir con la sanci\u00f3n de un tribunal eclesi\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo principio distintivo del presbiterianismo es que estos tribunales eclesi\u00e1sticos est\u00e1n tan subordinados unos a otros que una cuesti\u00f3n de gobierno o disciplina puede ser llevada por apelaci\u00f3n, queja o revisi\u00f3n de un tribunal inferior a un tribunal superior, que representa a un mayor n\u00famero de congregaciones, hasta que cada parte de la Iglesia, a trav\u00e9s de esta debida subordinaci\u00f3n,\u00a0 inmediatamente bajo la vigilancia y el control del conjunto.\u00a0 As\u00ed, nuestros Consistorios de la Iglesia, que constituyen el orden m\u00e1s bajo de las asambleas, est\u00e1n, tantos como se encuentran dentro de un cierto distrito, subordinados a un tribunal superior o presbiterio, constituidos por representantes de cada uno de estos Consistorios de la Iglesia, reuni\u00e9ndose dos veces al a\u00f1o, y m\u00e1s a menudo si es necesario.\u00a0 Todas las actas de las sesiones de la Iglesia pasan bajo la inspecci\u00f3n del Presbiterio a modo de revisi\u00f3n y control.\u00a0 Existe el derecho tanto de apelaci\u00f3n como de queja ante el Presbiterio de cualquier acci\u00f3n de cualquiera de estas Sesiones de la Iglesia; y el Presbiterio tiene en tales casos todo el derecho de un tribunal superior o tribunal de apelaciones.\u00a0 Lo mismo es cierto de los S\u00ednodos en relaci\u00f3n con los Presbiterios, y de la Asamblea General en referencia a los S\u00ednodos, de modo que la autoridad y la supervisi\u00f3n de toda la Iglesia se aplican a todas las partes, y el derecho de apelaci\u00f3n pertenece al miembro m\u00e1s humilde de la Iglesia, por el cual puede llevar su causa a trav\u00e9s de todos los tribunales intermedios a la Asamblea General.\u00a0 el m\u00e1s alto de todos.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" style=\"list-style-type:upper-roman\"><\/ol>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, entonces, para recapitular, est\u00e1 nuestro sistema de gobierno: el poder conferido al gran cuerpo del pueblo de Cristo; administrados a trav\u00e9s de oficiales elegidos por el pueblo y comisionados por Cristo; administrado por una sola orden de oficiales iguales en autoridad y rango; administrados no individualmente, sino conjuntamente, en asambleas o tribunales debidamente organizados, y en asambleas o tribunales subordinados entre s\u00ed de tal manera que unan a toda la masa en una unidad de supervisi\u00f3n, gobierno y control mutuos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es, en resumen, el sistema de gobierno eclesi\u00e1stico que sostenemos.&nbsp; Difiere, como se percibir\u00e1 f\u00e1cilmente, en sus caracter\u00edsticas esenciales de las de cualquier otra denominaci\u00f3n.&nbsp; Es el sistema sostenido por ese gran cuerpo presbiteriano, que se compone no s\u00f3lo de las diversas ramas de la Iglesia Presbiteriana en este pa\u00eds, en Canad\u00e1, en Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales, sino tambi\u00e9n de lo que se conoce como las Iglesias Reformadas de Alemania, B\u00e9lgica, Holanda, Suiza, Francia, etc., que comprenden en total una circunscripci\u00f3n de casi cincuenta millones de almas, si no en su totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para este sistema reivindicamos, sin pretender menospreciar el de ning\u00fan otro cuerpo representativo de cristianos, los siguientes puntos de excelencia:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Primero.<\/em> \u2014<em>Su exacta base escritural.&nbsp; <\/em>Como presbiterianos, sostenemos que todo lo concerniente a las doctrinas y al gobierno de la Iglesia debe ser llevado al criterio seguro de la Palabra de Dios.&nbsp; A lo que es revelado no se le debe a\u00f1adir nada, y de ello no se le debe quitar nada.&nbsp; Y as\u00ed, nos aferramos a nuestra forma de gobierno porque creemos que esencialmente, en todos sus rasgos principales, es la misma que fue entregada por nuestro Se\u00f1or a sus ap\u00f3stoles inspirados, y por ellos a la Iglesia primitiva.&nbsp; Del estudio del Nuevo Testamento se deduce que los ap\u00f3stoles estaban acostumbrados a &#8220;ordenar ancianos en cada ciudad&#8221;.&nbsp; Como no hab\u00eda m\u00e1s que una iglesia plantada en cada ciudad, estos ancianos eran, la mayor\u00eda de ellos, ancianos gobernantes.&nbsp; Encontramos que, como en el cap\u00edtulo 20 de Hechos, estos oficiales son llamados en un lugar ancianos, y en otro, obispos, mostrando que el obispo del Nuevo Testamento no es un oficial diocesano, sino solo un anciano considerado como el que tiene la supervisi\u00f3n de una congregaci\u00f3n de creyentes.&nbsp; Encontramos que estos ancianos, junto con los di\u00e1conos, constituyen las \u00fanicas \u00f3rdenes de oficiales permanentes en la Iglesia.&nbsp; Incluso los mismos ap\u00f3stoles se reconocen en el ejercicio de la autoridad en la Iglesia como ancianos.&nbsp; As\u00ed, Pedro dice: &#8220;Yo, Pedro, que tambi\u00e9n soy anciano y testigo&#8221;, etc., y Juan, el ap\u00f3stol, comienza su ep\u00edstola: &#8220;El anciano al amado Gayo&#8221;, etc.&nbsp; Encontramos que estos ancianos son de dos clases, exactamente correspondientes a los de la Iglesia Presbiteriana ahora; los &#8220;ancianos que gobiernan&#8221; y &#8220;los que trabajan en palabra y doctrina&#8221;.&nbsp; Encontramos que su autoridad se ejerce en tribunales debidamente organizados. Timoteo es ordenado por la imposici\u00f3n de las manos o un presbiterio.&nbsp; Se convoca un S\u00ednodo en Jerusal\u00e9n, compuesto por los ap\u00f3stoles y los hermanos, ante el cual se emite y decide un llamamiento de la Iglesia de Antioqu\u00eda.&nbsp; Por lo tanto, todo nuestro sistema, en todos sus cinco principios esenciales, se encuentra en las Escrituras.&nbsp; Nuestra pol\u00edtica es la revelada en la Palabra de Dios; y en su exacta escritura, su estrecha conformidad con el &#8220;modelo dado en el monte&#8221;, se encuentra la primera gran excelencia del presbiterianismo. De esta escrituralidad de nuestro sistema, tenemos el testimonio de los eruditos b\u00edblicos m\u00e1s capaces y eruditos, e incluso de aquellos que difieren con nosotros en formas de gobierno.&nbsp; En la Iglesia Episcopal, por ejemplo, que tiene un derecho tan exclusivo al origen y descendencia apost\u00f3lica, los eruditos m\u00e1s capaces y los te\u00f3logos m\u00e1s profundos admiten que, en los d\u00edas de los ap\u00f3stoles, los obispos eran s\u00f3lo pastores de iglesias, y no se conoc\u00eda el orden actual de los obispos diocesanos.&nbsp; Este es el testimonio de los arzobispos Usher, Whately y Tate, el obispo Lightfoot, el can\u00f3nigo Farrar, el de\u00e1n Stanley, el de\u00e1n Howson, Lord Macaulay, el historiador Hallam y muchos otros a quienes podr\u00eda nombrar, de modo que reclamamos justamente para nuestro sistema su estricta conformidad con las ense\u00f1anzas de las Escrituras.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Segundo.<\/em> \u2014<em>Su vindicaci\u00f3n de la unidad de la Iglesia visible en todas las dispensaciones.<\/em>&nbsp; Las Escrituras hablan constantemente de la Iglesia visible como si fuera la misma tanto bajo la antigua como bajo la nueva dispensaci\u00f3n.&nbsp; Pablo no representa al olivo como si fuera arrancado de ra\u00edz y se plantara otro en su lugar, sino como si tuviera las ramas jud\u00edas desgajadas, y las ramas gentiles injertadas en su habitaci\u00f3n.&nbsp; Ahora bien, bajo nuestra teor\u00eda presbiteriana del gobierno de la iglesia, y s\u00f3lo bajo ella, tenemos un concepto claro de esta unidad visible bajo ambas dispensaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Examinemos por un momento la forma de gobierno bajo la vieja econom\u00eda.&nbsp; La primera referencia clara que tenemos a la Iglesia como una organizaci\u00f3n visible est\u00e1 en relaci\u00f3n con el llamamiento de Abram y su asentamiento en Cana\u00e1n.&nbsp; Indudablemente, la Iglesia visible hab\u00eda existido antes, hab\u00eda existido desde la ofrenda del primer sacrificio ante las puertas del Ed\u00e9n perdido, pero aqu\u00ed est\u00e1 la primera referencia a su forma org\u00e1nica.&nbsp; Y ahora, \u00bfcu\u00e1l es esa forma? Los \u00fanicos oficiales de los que leemos son los ancianos de la casa de Abraham. Uno de ellos, Eliezer, es mencionado claramente (G\u00e9nesis 24:2) como el &#8220;siervo y anciano de su casa&#8221; (no el siervo mayor, como en la versi\u00f3n autorizada, sino el siervo y anciano).&nbsp; O\u00edmos poco de estos \u00e9lderes en este momento, porque o\u00edmos poco de la Iglesia; Pero van a desempe\u00f1ar un papel muy importante un poco m\u00e1s tarde.&nbsp; En la \u00e9poca del \u00c9xodo aparecen como los oficiales claramente reconocidos de la Iglesia; cuando Mois\u00e9s es enviado como el libertador del pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto, se le ordena (\u00c9xodo 3:16) que vaya y re\u00fana a los &#8220;ancianos de Israel&#8221;, y les entregue su mensaje, como gobernantes divinamente designados de la congregaci\u00f3n.&nbsp; Cuando es enviado a exigir al Fara\u00f3n la liberaci\u00f3n de los hijos de Israel, se le instruye que lleve consigo (\u00c9xodo 3:18) a los &#8220;ancianos de Israel&#8221;, como representantes del pueblo elegido.&nbsp; Cuando en el desierto Mois\u00e9s recibe la ley de las manos de Jehov\u00e1, en el monte Sina\u00ed, la escribe y la entrega a los sacerdotes, a los hijos de Lev\u00ed y a <em>los ancianos <\/em>(Deuteronomio 31:9) como gobernantes espirituales del pueblo de Dios.&nbsp; En todos los casos en que se ejerce alguna autoridad o se administra alguna disciplina, encontramos que a estos <em>ancianos <\/em>se les conoce como los gobernantes en la Iglesia.&nbsp; A veces se les llama &#8220;los ancianos&#8221;, a veces &#8220;los ancianos de Israel&#8221;, a veces &#8220;los ancianos de la congregaci\u00f3n&#8221;, a veces &#8220;los ancianos del pueblo&#8221;, pero aparecen en cada p\u00e1gina de la historia de la Iglesia Jud\u00eda, como sus gobernantes divinamente designados y reconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco se trataba&nbsp; simplemente del t\u00e9rmino <em>anciano <\/em>por antig\u00fcedad o por respeto, como algunos han supuesto. Hab\u00eda muchos ancianos en edad que no eran ancianos en el cargo. El t\u00e9rmino <em>anciano <\/em>implicaba rango y posici\u00f3n oficial. As\u00ed, cuando el Se\u00f1or orden\u00f3 a Mois\u00e9s que eligiera de entre los ancianos de las tribus, a setenta, para quienes constituir\u00edan el consejo supremo de la Iglesia, o, por as\u00ed decirlo, su Asamblea General, le instruy\u00f3 (N\u00fam. 11:16) que eligiera solo a aquellos que ciertamente sab\u00eda que eran &#8220;ancianos del pueblo y oficiales de \u00e9l&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, la Iglesia jud\u00eda estaba gobernada por ancianos en los d\u00edas de Mois\u00e9s. As\u00ed fue en los d\u00edas de Josu\u00e9, cuando hab\u00eda ancianos en cada ciudad (Josu\u00e9 7:6; 20:4; 24:31; etc.), y en los d\u00edas de los Jueces (Jueces 2:7; 8:16; Rut 4:2; etc.) y en los d\u00edas de Samuel (1 Sam. 15:30; 16:4; etc.), y en los d\u00edas de David (2 Sam. 5:3; 17:4; etc.), y en los d\u00edas de El\u00edas y Eliseo (1 Reyes 21:11; 2 Reyes 6:32; etc.), y en los d\u00edas de Ezequiel (Ezequiel 14:1; 20:1; etc.), y en los d\u00edas de Esdras,&nbsp; cuando se complet\u00f3 el canon del Antiguo Testamento (Esdras 10:14; etc.), y en los d\u00edas en que nuestro Salvador apareci\u00f3 en el mundo (Mateo 21:23; 27:1; Marcos 8:31; Lucas 22:52 ; etc.).&nbsp; A veces se afirma que estos ancianos eran s\u00f3lo gobernantes civiles, y no eclesi\u00e1sticos; funcionarios del Estado, y no de la Iglesia; que los sacerdotes ten\u00edan la autoridad exclusiva en los asuntos espirituales, y los ancianos en los asuntos seculares. Pero, en lo que a este punto se le ocurri\u00f3, que, como pronto veremos, los mismos sacerdotes no gobernaban como sacerdotes, sino como ancianos, y en cada acto de gobierno estaban asociados con los &#8220;ancianos del pueblo&#8221;, mientras que el consejo de los setenta, o el <em>Sanedr\u00edn, <\/em>como se le llam\u00f3 m\u00e1s tarde, se compon\u00eda enteramente de ancianos,&nbsp; escogidos de las diferentes tribus de Israel. Es cierto que, debido a la uni\u00f3n de la Iglesia y el Estado, estos ancianos ten\u00edan muchos deberes civiles que cumplir. Pero sus funciones como funcionarios civiles, como resultado de esta conexi\u00f3n temporal, fueron s\u00f3lo incidentales. Sus funciones m\u00e1s elevadas eran espirituales. Eran gobernantes eminentemente eclesi\u00e1sticos. Ten\u00edan a su cargo todos los intereses de la &#8220;Iglesia de Dios que estaba en el desierto con el \u00e1ngel que habl\u00f3 a Mois\u00e9s en el monte Sina\u00ed&#8221;.&nbsp; El hecho de que tuvieran deberes civiles que cumplir, y cuestiones seculares que decidir, no prueba que no fueran oficiales de la Iglesia m\u00e1s de lo que la sesi\u00f3n de los obispos de la Iglesia de Inglaterra establecida en la C\u00e1mara de los Lores prueba que no son oficiales de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia del Antiguo Testamento era, por lo tanto, presbiteriana, en la medida en que todo su gobierno era administrado por <em>ancianos elegidos <\/em>de entre el pueblo y apartados para el oficio de gobernantes sobre la casa de Dios.&nbsp; Era a\u00fan m\u00e1s presbiteriano en el sentido de que estos ancianos pertenec\u00edan a dos clases distintas: ancianos de los sacerdotes y ancianos del pueblo. Esto aparece muy claramente en la constituci\u00f3n del Sanedr\u00edn, o consejo eclesi\u00e1stico m\u00e1s alto de los jud\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cuerpo consist\u00eda exclusivamente de ancianos (N\u00fam. 11:16) escogidos de todas las tribus de Israel. Los de la tribu de Lev\u00ed eran, por supuesto, del oficio sacerdotal. A\u00f1ad\u00edan a su funci\u00f3n de ancianos, la de ministros ante el altar en el santuario. Para distinguirlos de los ancianos de otras tribus, se les llamaba ancianos sacerdotes, o ancianos de los sacerdotes (2 Reyes 19:2; Isa\u00edas 37:2, etc.), y despu\u00e9s sumos sacerdotes, siendo tomados uno en d\u00edas posteriores de cada una de las veinticuatro clases del templo. As\u00ed, bajo la antigua econom\u00eda, tenemos &#8220;ancianos-sacerdotes&#8221; y &#8220;ancianos del pueblo&#8221;, que corresponden a las dos clases de ancianos de la Iglesia Presbiteriana en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos ancianos gobernaron en aquella antig\u00fcedad, no individualmente, sino conjuntamente. Ning\u00fan funcionario de la Iglesia jud\u00eda ten\u00eda una autoridad individual como la que ahora ejerce el obispo de una di\u00f3cesis episcopal o el anciano presidente de un distrito metodista. En cada ciudad hab\u00eda un &#8220;banco de ancianos&#8221;, que celebraba sus sesiones en la puerta, y al que se somet\u00edan todas las cuestiones de gobierno. En las ciudades m\u00e1s peque\u00f1as este tribunal correspond\u00eda a un consistorio eclesi\u00e1stico, en las m\u00e1s grandes a un presbiterio. Hab\u00eda, como sabemos por los escritores jud\u00edos, un tribunal superior, compuesto de no menos de veintitr\u00e9s ancianos, al que se pod\u00eda apelar de la decisi\u00f3n de los &#8220;ancianos de la puerta&#8221;, correspondiente a este respecto a nuestro S\u00ednodo; mientras que por encima de todo estaba el Sanedr\u00edn, o tribunal supremo de apelaci\u00f3n, correspondiente a nuestra Asamblea General.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, parecer\u00e1 que la Iglesia bajo la antigua dispensaci\u00f3n era esencialmente presbiteriana, que en el establecimiento de la nueva dispensaci\u00f3n no fue necesario ning\u00fan cambio en la forma de gobierno, y no se hizo ninguna ruptura en la continuidad de la Iglesia, como el Arzobispo Whately ha dicho tan admirablemente.&nbsp; (Reino de Cristo, p\u00e1gs. 29, ff. Ed. de Carter &amp; Bros., N. Y., 1864).<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Parece muy probable, podr\u00eda decir moralmente cierto, que dondequiera que existiera una sinagoga jud\u00eda que llevara la totalidad o la mayor parte de ella a abrazar el Evangelio, los ap\u00f3stoles no formaron all\u00ed, tanto una <em>&nbsp;<\/em>&#8216;iglesia cristiana (o congregaci\u00f3n, Ecclesia) <em>como hicieron cristiana una congregaci\u00f3n existente<\/em>&#8221; [las cursivas son suyas] &#8216;al introducir los sacramentos y el culto cristianos,&nbsp; y estableciendo las regulaciones que fueran necesarias para la fe reci\u00e9n adoptada, dejando la maquinaria (si puedo hablar as\u00ed) del gobierno sin cambios, los gobernantes de las sinagogas, los ancianos y otros oficiales (ya sean espirituales o eclesi\u00e1sticos o ambos), ya estaban provistos en las instituciones existentes&#8221;. Y&#8221;, contin\u00faa, &#8220;es probable que varias de las primeras iglesias cristianas se originaran de esta manera; es decir, que eran <em>sinagogas convertidas, <\/em>que <em>se convirtieron en <\/em>iglesias cristianas tan pronto como los miembros, o la mayor parte de los miembros, reconocieron a Jes\u00fas como el Mes\u00edas. * * * Y cuando fundaron una iglesia en cualquiera de aquellas ciudades en las que (y probablemente hab\u00eda una gran mayor\u00eda), no hab\u00eda ninguna sinagoga jud\u00eda que recibiera el Evangelio,&nbsp; Es probable que se ajusten, en gran medida, al mismo modelo&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed como as\u00ed la unidad de la Iglesia visible, bajo las dos dispensaciones, aparece en este elemento del Presbiterio, que atraviesa y caracteriza toda su pol\u00edtica, as\u00ed sucede con la unidad de la Iglesia militante y de la Iglesia triunfante; porque en esa visi\u00f3n apocal\u00edptica que se le dio a Juan de la gloria futura de la Iglesia redimida y redimida de Cristo, todav\u00eda aparecen, como representantes de este mismo principio del presbiterio, los &#8220;veinticuatro ancianos que rodean el trono&#8221;.&nbsp; Bien podemos dar honor a un sistema que vindica as\u00ed la unidad de la Iglesia testigo de Cristo bajo todas las dispensaciones, hasta el fin de los tiempos y a trav\u00e9s de los ciclos de la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tercero<\/em>:<em> Su superioridad como base de la unidad org\u00e1nica de toda la Iglesia visible en el mundo.&nbsp; <\/em>Debe ser evidente que un sistema que una a todo el pueblo cristiano en el v\u00ednculo de una unidad com\u00fan debe tener una disposici\u00f3n por la cual, por una parte, cada parte de la Iglesia est\u00e9 subordinada a la autoridad del conjunto, y por la cual, por la otra, haya la m\u00e1xima protecci\u00f3n y seguridad para los derechos y libertades de cada miembro individual.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer elemento de esta unidad, la debida subordinaci\u00f3n, est\u00e1 asegurado muy perfectamente por el sistema de la jerarqu\u00eda; la que encuentra su expresi\u00f3n en la Iglesia de Roma, pero es una unidad en la que los derechos y libertades del miembro privado son completamente sacrificados a la opresi\u00f3n y tiran\u00eda del poder gobernante.&nbsp; En el sistema de la independencia o congregacionalismo, por otra parte, los derechos del individuo est\u00e1n asegurados, excepto contra el m\u00e1s temible de todos los despotismos, el despotismo de una mayor\u00eda contra cuyo prejuicio o pasi\u00f3n no hay protecci\u00f3n por el derecho de apelaci\u00f3n.&nbsp; Pero esta libertad es a expensas de la debida subordinaci\u00f3n.&nbsp; El sistema del presbiterianismo asegura una unidad tan completa como la de la Iglesia de Roma, y al mismo tiempo una protecci\u00f3n de los derechos del individuo como no se encuentra en ning\u00fan otro sistema de jurisprudencia, ya sea civil o eclesi\u00e1stica. Porque si bien es el orgullo de nuestra civilizaci\u00f3n que, por medio de nuestro sistema de tribunales de apelaci\u00f3n, el ciudadano m\u00e1s humilde puede llevar su causa de un tribunal inferior a uno superior, y as\u00ed recibir un laudo que est\u00e1 libre de todo logro de prejuicio local o malicia personal, sin embargo, de hecho, el ejercicio de este derecho de apelaci\u00f3n est\u00e1 limitado por su costo.&nbsp; y s\u00f3lo los pocos favorecidos que tienen los medios para contratar a un abogado y asumir la responsabilidad pueden llevar su causa a la Corte de Apelaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en la Iglesia Presbiteriana, el miembro m\u00e1s humilde y m\u00e1s pobre puede hacer que su causa sea llevada, sin ning\u00fan gasto, del Consistorio a la Iglesia al Presbiterio, del Presbiterio al S\u00ednodo, y del S\u00ednodo a la Asamblea General.&nbsp; El abogado m\u00e1s capaz del pa\u00eds est\u00e1 a su servicio sin un centavo de compensaci\u00f3n u honorarios, y puede obtener, como se hace a menudo, la voz de toda la Iglesia en la decisi\u00f3n de una cuesti\u00f3n en la que siente que sus derechos o sus intereses est\u00e1n involucrados.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuarto<\/em>: <em>La flexibilidad por la cual este sistema se ajusta a todas las etapas y condiciones de la vida de la Iglesia.&nbsp; <\/em>Si usted concibe a un hombre con su esposa e hijos peque\u00f1os arrojados por un naufragio en una isla pagana, si \u00e9l es un creyente cristiano, y su familia una familia presbiteriana, entonces \u00e9l lleva consigo una Iglesia Presbiteriana completa.&nbsp; Sobre \u00e9l, como cabeza de su casa, recae el oficio del Presbiterio o ancianidad.&nbsp; Su esposa es la diaconisa; Sus hijos son los miembros bautizados.&nbsp; Hay una &#8220;iglesia completa en su casa&#8221;.&nbsp; A medida que sus hijos llegan a la edad adulta, o los paganos se convierten y se les ense\u00f1a en el camino del Se\u00f1or, son admitidos por \u00e9l para compartir el oficio del presbiterio, pero la Iglesia est\u00e1 completa en el mismo momento en que \u00e9l es arrojado a la isla, y no hay otra forma de gobierno eclesi\u00e1stico bajo la cual esto ser\u00eda verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, si todo el mundo cristiano se resolviera hoy a entrar en uni\u00f3n org\u00e1nica bajo una sola forma de gobierno, no habr\u00eda (con la excepci\u00f3n del papal, que, como hemos visto, s\u00f3lo asegura la unidad de un despotismo irresistible y sin remordimientos) ning\u00fan sistema que pudiera adoptarse sin una tensi\u00f3n demasiado severa para ser soportada.&nbsp; excepto el sistema presbiteriano que nos hemos esforzado en esbozar en estas p\u00e1ginas.&nbsp; Ninguna Convenci\u00f3n Bautista o Asociaci\u00f3n Congregacional que pudiera reunirse en un solo lugar podr\u00eda ser lo suficientemente grande como para representar a toda esta Iglesia Ecum\u00e9nica.&nbsp; Ninguna Conferencia Metodista o Consejo Episcopal, aunque se limitaran a los obispos diocesanos, pudo encontrar un sal\u00f3n lo suficientemente grande para su asamblea.&nbsp; Pero nuestro sistema presbiteriano, sin una tensi\u00f3n en su maquinaria, a\u00f1adir\u00eda otro a su ascendente serie de tribunales, y as\u00ed como ahora las Sesiones de la Iglesia est\u00e1n representadas por delegados en los Presbiterios, y los Presbiterios por delegados en las Asambleas Generales, as\u00ed las Asambleas Generales estar\u00edan representadas por delegados elegidos de manera similar en un Concilio Ecum\u00e9nico, y la unidad de toda la Iglesia visible encuentra expresi\u00f3n sin un momento de confusi\u00f3n o discordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchas otras excelencias que podr\u00edamos reclamar para nuestro sistema presbiteriano, tales como su poder espiritual a trav\u00e9s de su peculiar dominio sobre la relaci\u00f3n familiar, su relaci\u00f3n hist\u00f3rica con los problemas de la libertad civil y religiosa, etc.&nbsp; Me contento con una sola raz\u00f3n adicional para nuestro amor y veneraci\u00f3n por nuestro presbiterianismo consagrado por el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Quinto<\/em>: <em>Las asociaciones hist\u00f3ricas que se agrupan en torno a ella.&nbsp; <\/em>Desde los d\u00edas de los ap\u00f3stoles hasta ahora, la Iglesia, en sus formas m\u00e1s puras, ha sido presbiteriana.&nbsp; Los valdenses, que en sus valles natales del Piamonte manten\u00edan la pureza de la doctrina primitiva y la sencillez del ritual cristiano, en medio de todas las corrupciones y supersticiones de la Iglesia de Roma, eran presbiterianos.&nbsp; Afirmando haber recibido su doctrina y disciplina directamente de los ap\u00f3stoles; neg\u00e1ndose a someterse a la autoridad de la Iglesia de Roma; permaneciendo inconmovibles en su fe sencilla a trav\u00e9s de todos los fuegos de la persecuci\u00f3n y del martirio; Arrancando incluso a sus perseguidores un testimonio reacio pero expl\u00edcito de la sencillez de su piedad y de la inocencia de sus vidas, mantuvieron la luz de una doctrina y un orden presbiterianos puros a trav\u00e9s de toda la oscuridad de la Edad Media, y all\u00ed, en los valles aislados del Piamonte, todav\u00eda ard\u00eda cuando Lutero, Farel, Zuinglio y Calvino encendieron en las cimas m\u00e1s altas de las monta\u00f1as las hogueras de la Reforma.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro testimonio a trav\u00e9s de estas edades oscuras de un presbiterianismo puro, se encuentra en la iglesia de los antiguos Culdees, de Escocia.&nbsp; Esta iglesia debe su establecimiento a los trabajos de Columba, un nativo de Irlanda, quien, a mediados del siglo VI, fue, como evangelista, en medio de los pictos de Escocia.&nbsp; Habiendo convertido al cristianismo a grandes multitudes de estas feroces tribus, estableci\u00f3 en la isla de Iona un seminario de aprendizaje para la formaci\u00f3n de pastores y evangelistas para su obra.&nbsp; Los ministros formados en este seminario se llamaban Culdees, y las iglesias fundadas por ellos Culdee Churches \u2014la palabra <em>Culdee <\/em>es probablemente una corrupci\u00f3n de las palabras latinas <em>Cultor Dei, <\/em>adorador del Dios verdadero.&nbsp; Estas iglesias de los culdeos, o adoradores de Dios, existieron durante muchos siglos sin tener ninguna conexi\u00f3n con la Iglesia de Roma.&nbsp; De hecho, no s\u00f3lo se negaron a reconocer la autoridad de la Sede Romana, sino que protestaron contra sus errores e innovaciones, y se mantuvieron firmes. con \u00e9xito contra sus usurpaciones e invasiones hasta los albores mismos de la Reforma. Su forma de gobierno era esencialmente presbiteriana.&nbsp; Ten\u00edan un S\u00ednodo o Asamblea, a cuyos miembros daban el nombre de <em>Seniores, <\/em>o Ancianos.&nbsp; Estos ancianos, actuando a t\u00edtulo colectivo, eligieron y ordenaron al ministerio.&nbsp; Todos los ministros ten\u00edan el mismo rango.&nbsp; Los que ten\u00edan a su cargo permanente las iglesias eran llamados obispos, pero su oficio y autoridad eran simplemente los de los pastores de iglesias individuales.&nbsp; No ten\u00edan un rango m\u00e1s alto ni ejerc\u00edan mayor autoridad que los otros <em>Seniores <\/em>que se sentaban con ellos en el consejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos, pues, dos l\u00edneas distintas de presbiterianismo que se remontan a los tiempos apost\u00f3licos, y los recuerdos que se re\u00fanen hoy en d\u00eda son los de una gran Iglesia hist\u00f3rica.&nbsp; Preeminentemente la &#8220;Iglesia de la Alianza&#8221;, sus pactos han sido sellados con sangre.&nbsp; Aquellos m\u00e1rtires primitivos que &#8220;fueron apedreados, fueron aserrados&#8221;, etc., fueron testigos de los principios por los que hoy luchamos.&nbsp; Aquellos heroicos vallenses que fueron perseguidos de pe\u00f1asco en pe\u00f1asco de sus monta\u00f1as natales, que fueron arrojados por sus perseguidores por los escarpados precipicios y despedazados contra las rocas de abajo, eran presbiterianos.&nbsp; Aquellos grandes y antiguos Covenanters de Escocia, que &#8220;no amaron sus vidas hasta la muerte&#8221; por &#8220;Cristo y su corona&#8221;, eran presbiterianos.&nbsp; Esta vieja Iglesia ha descendido hasta nosotros con sus vestiduras, como las de su Se\u00f1or, enrojecidas de sangre.&nbsp; Los m\u00e1rtires m\u00e1s ilustres, los confesores m\u00e1s renombrados, los reformadores m\u00e1s valientes han sido suyos.&nbsp; Vener\u00e9mosla por lo que ha sido; Vamos a amarla por lo que es.&nbsp; En este a\u00f1o del centenario, lancemos sus estandartes encarmecidos al viento.&nbsp; Enviemos un grupo m\u00e1s grande de evangelistas para que lleven nuestros estandartes a trav\u00e9s de monta\u00f1as escarpadas, y plant\u00e9moslos en valles aislados, en aldeas rudas y aldeas aisladas.&nbsp; Encendamos la luz de nuestra fe pura y de nuestra pol\u00edtica b\u00edblica en centros de influencia y poder cada vez mayores.&nbsp; Dotemos y equipemos plenamente nuestras instituciones denominacionales de ense\u00f1anza, para que nuestros j\u00f3venes puedan estar profundamente arraigados en todos esos principios por los cuales nuestros antepasados se sacrificaron y trabajaron. Ced\u00e1monos como hombres para la obra de perpetuar, establecer y ampliar la esfera de influencia de nuestra amada Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y que cada uno de nosotros viva y trabaje de tal manera que cuando se d\u00e9 testimonio de esta generaci\u00f3n y termine su obra, podamos transmitir a nuestros hijos, en su pureza y en su integridad, el legado del presbiterianismo que hemos recibido de nuestros padres, teniendo nuestros nombres honorablemente ligados con el aumento de su prosperidad.&nbsp; y la ampliaci\u00f3n de su influencia en el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAS DOCTRINAS DISTINTIVAS Y EL SISTEMA DE GOBIERNO DEL PRESBITERIANISMO. POR EL REV.&nbsp;&nbsp; T.&nbsp; D. WITHERSPOON, D.&nbsp;&nbsp; D. Cada denominaci\u00f3n de cristianos tiene ciertos principios distintivos que sirven para diferenciarla de otras ramas de la Iglesia visible, y que constituyen su raz\u00f3n de ser, la base m\u00e1s o menos sustancial de su existencia org\u00e1nica separada. &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/micaias.org\/?p=246\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLos cinco puntos del gobierno presbiteriano\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-246","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-escatologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=246"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/246\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":247,"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/246\/revisions\/247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/micaias.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}