{"id":55,"date":"2022-12-15T23:03:56","date_gmt":"2022-12-15T23:03:56","guid":{"rendered":"https:\/\/micaias.org\/?p=55"},"modified":"2022-12-15T23:03:56","modified_gmt":"2022-12-15T23:03:56","slug":"1-la-oferta-libre-del-evangelio-y-pelagio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/micaias.org\/?p=55","title":{"rendered":"1. La oferta libre del evangelio y Pelagio"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Si bien la doctrina de la gracia com\u00fan fue un tema central en las controversias doctrinales que condujeron al establecimiento de las Iglesias Protestantes Reformadas, incrustada en estas cuestiones relacionadas con la gracia com\u00fan tambi\u00e9n estaba la doctrina de la oferta libre del evangelio. En el primer punto de gracia com\u00fan, adoptado por la Iglesia Cristiana Reformada en el S\u00ednodo de 1924, encontramos menci\u00f3n de esta idea, aunque de manera pasajera. El primer punto dice:<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con el primer punto, que se refiere a la actitud favorable de Dios hacia la humanidad en general y no s\u00f3lo hacia los elegidos, el S\u00ednodo declara que se establece seg\u00fan la Escritura y la Confesi\u00f3n que, aparte de la gracia salvadora de Dios mostrada solo a aquellos que son elegidos para la vida eterna, tambi\u00e9n hay un cierto favor o gracia de Dios que \u00c9l muestra a sus criaturas en general. Esto es evidente en los pasajes b\u00edblicos citados y en los c\u00e1nones de Dordrecht, ll. 5 e Ill, IV, 8 y 9, que tratan de la oferta general del Evangelio, mientras que tambi\u00e9n se desprende de las citas hechas de escritores reformados del per\u00edodo m\u00e1s floreciente de la teolog\u00eda reformada, que nuestros escritores reformados del pasado favorecieron este punto de vista. (Las cursivas son nuestras, para indicar la referencia que se hace en esta decisi\u00f3n a la oferta libre).<\/p>\n\n\n\n<p>En las discusiones que siguieron a la adopci\u00f3n de esta declaraci\u00f3n doctrinal, la referencia a la oferta libre a menudo se llamaba &#8220;het puntje van het eerste punt&#8221;. (El punto principal del primer punto.) Si bien es nuestra intenci\u00f3n tratar m\u00e1s espec\u00edficamente esta cuesti\u00f3n en una fecha posterior, el punto que deseamos hacer ahora es que la negaci\u00f3n de la oferta libre del evangelio es parte de la confesi\u00f3n doctrinal de las Iglesias Protestantes Reformadas desde su principio.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta negaci\u00f3n de la libre oferta del evangelio por parte de las Iglesias Protestantes Reformadas los ha apartado de casi toda comunidad eclesi\u00e1stica. Es dif\u00edcil encontrar hoy una denominaci\u00f3n, ya sea de persuasi\u00f3n reformada o presbiteriana, que no se haya comprometido, ni oficial ni extraoficialmente, con la idea de la oferta libre. Toda la noci\u00f3n no s\u00f3lo ha sido ampliamente aceptada, sino que la acusaci\u00f3n de hipercalvinismo ha sido lanzada contra aquellos que la niegan. La idea detr\u00e1s de esta acusaci\u00f3n es, por supuesto, que el verdadero calvinismo incluye en \u00e9l toda la concepci\u00f3n de la oferta libre del evangelio. Aquellos que repudian esta concepci\u00f3n no son fieles a las ense\u00f1anzas de Calvino ni al genio del calvinismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es nuestro prop\u00f3sito en esta serie de art\u00edculos rastrear la historia de la idea de la oferta libre a lo largo del tiempo de la iglesia del Nuevo Testamento. \u00bfDe d\u00f3nde surgi\u00f3 la idea? \u00bfCu\u00e1l es su desarrollo hist\u00f3rico? \u00bfC\u00f3mo se infiltraron tales ideas en la iglesia? \u00bfHan estado siempre en la corriente principal del desarrollo de la verdad? \u00bfO es m\u00e1s bien cierto que han sido repudiados consistente y repetidamente por la iglesia cuando era doctrinalmente la m\u00e1s fuerte? Una investigaci\u00f3n de estas preguntas arrojar\u00e1 algo de luz interesante sobre toda la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No estamos argumentando ahora que la historia de la fe de la iglesia sea de ninguna manera decisiva para determinar la verdad o falsedad de la idea de la oferta libre. S\u00f3lo la Escritura es nuestra regla de fe y vida. Independientemente de lo que la iglesia en a\u00f1os anteriores pueda o no haber ense\u00f1ado, esta historia de la doctrina puede no determinar para nosotros si debemos aceptar como verdadero el punto en cuesti\u00f3n. El \u00e1rbitro final es siempre la Santa Palabra de Dios. Si toda la iglesia en el pasado ha repudiado esta idea, pero las Escrituras la ense\u00f1an, entonces nosotros tambi\u00e9n debemos creerla y confesarla. Pero lo contrario tambi\u00e9n es cierto. Si toda la iglesia en el pasado se ha aferrado consistentemente a esta doctrina, y sin embargo las Escrituras no la ense\u00f1an, el testimonio de las Escrituras est\u00e1 por encima de todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, un estudio de la cuesti\u00f3n desde el punto de vista de la historia es importante. Es importante porque las Escrituras ense\u00f1an que Cristo ha prometido a la iglesia el Esp\u00edritu de Verdad para guiar a la iglesia a toda verdad (Juan 14: 16, 17, 26; 15:26; 16:13). Si bien ciertamente es posible que la iglesia se equivoque y aunque de hecho la iglesia se ha equivocado muchas veces en el pasado, el hecho es que el testimonio unido de la iglesia tiene cierto peso. Si, por ejemplo, es cierto que la iglesia desde los primeros tiempos del Nuevo Testamento ha confesado la verdad de la divinidad de Cristo y esta verdad nunca ha sido cuestionada por la iglesia, sino que los negadores de esta verdad han sido consistentemente condenados, entonces tenemos un cierto peso de la historia a considerar. Creyendo en la presencia del Esp\u00edritu de Verdad y encontrando que una doctrina dada es confesada en todas las \u00e9pocas por la iglesia, al menos esto deber\u00eda darnos una pausa si tenemos alguna duda de si las Escrituras ense\u00f1an o no esta doctrina. \u00bfSoy s\u00f3lo un poseedor del Esp\u00edritu de la Verdad en este caso, mientras que toda la iglesia antes de m\u00ed carec\u00eda de Su presencia? De hecho, es una cuesti\u00f3n que el hijo de Dios que busca fervientemente conocer la verdad considerar\u00e1 seriamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se puede demostrar a partir de la historia que la iglesia no s\u00f3lo no ha confesado una doctrina dada en la mayor parte de su historia, sino que la ha condenado cuando apareci\u00f3 en las ense\u00f1anzas de varios hombres dentro de la iglesia, eso deber\u00eda hacernos dudar en insistir en el hecho de que la Escritura ense\u00f1a esta posici\u00f3n particular. Una vez m\u00e1s, la pregunta es: \u00bfQuiero ponerme del lado de aquellos que han sido constantemente repudiados por la iglesia por ense\u00f1ar algo contrario a las Escrituras? Si la Escritura misma requiere esto de m\u00ed, entonces, por supuesto, lo hago, independientemente de las consecuencias. Pero el hecho es que es mejor que est\u00e9 muy seguro. Ir en contra del testimonio de la iglesia de todas las edades es ciertamente un movimiento audaz. Y uno no puede estar demasiado seguro de que su posici\u00f3n sea firme e inequ\u00edvocamente ense\u00f1ada por las Sagradas Escrituras. Un estudio de la historia puede ser esclarecedor y \u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es especialmente cierto en la doctrina de la oferta libre. Si bien a veces se sostiene que la doctrina de la oferta libre tiene el peso de la historia detr\u00e1s de ella, esta es una afirmaci\u00f3n falsa y vac\u00eda. Un estudio de la historia de la doctrina dentro de la iglesia mostrar\u00e1 que dejar de lado lo contrario es cierto. Muy consistentemente la doctrina de la oferta libre ha sido sostenida por herejes que fueron condenados por la iglesia. Consistentemente, la iglesia se ha negado a adoptar tal doctrina. El peso de la historia seguramente est\u00e1 detr\u00e1s de aquellos que niegan que esta sea la ense\u00f1anza de las Escrituras. Es esta afirmaci\u00f3n la que esperamos probar en este art\u00edculo y en los siguientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es imposible evitar completamente un an\u00e1lisis b\u00edblico de la idea de la oferta libre, no es nuestra intenci\u00f3n en estos art\u00edculos participar en tal estudio exeg\u00e9tico. Nuestro prop\u00f3sito es principalmente hist\u00f3rico, y a los datos hist\u00f3ricos pretendemos limitarnos tanto como sea posible. Es entonces a la historia de esta doctrina a la que dirigimos nuestra atenci\u00f3n.<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La controversia semipelagiana<\/h2>\n\n\n\n<p>Dirigimos nuestra atenci\u00f3n en primer lugar a la controversia semipelagiana que ocup\u00f3 gran parte de la atenci\u00f3n del gran padre de la iglesia, Agust\u00edn. Un estudio de esta controversia pronto mostrar\u00e1 que, si bien el tema de la oferta libre del evangelio no era en s\u00ed mismo expl\u00edcitamente un punto de controversia, sin embargo, muchas de las implicaciones doctrinales de la idea de la oferta libre s\u00ed lo eran. Cualquiera que tenga alg\u00fan conocimiento de las ense\u00f1anzas de la oferta libre reconocer\u00e1 que los temas relacionados eran de hecho problemas a mediados del siglo V cuando Agust\u00edn luch\u00f3 duro y anhelaba la verdad de la gracia soberana.<\/p>\n\n\n\n<p>No es nuestro prop\u00f3sito aqu\u00ed tratar en detalle y extensamente toda la cuesti\u00f3n del semipelagianismo, ya que esto tomar\u00eda demasiado tiempo. Pero es nuestro prop\u00f3sito demostrar que aquellos que adoptaron una posici\u00f3n semipelagiana y se opusieron, a menudo amarga y ferozmente, a las ense\u00f1anzas de Agust\u00edn, ense\u00f1aron tambi\u00e9n muchas de las mismas doctrinas que son una parte integral de la teolog\u00eda de la oferta libre y que son sostenidas por aquellos que hacen de la oferta libre una parte esencial de su ense\u00f1anza.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es generalmente sabido, la controversia semipelagiana sigui\u00f3 a la controversia pelagiana que primero ocup\u00f3 la atenci\u00f3n de Agust\u00edn. Y tambi\u00e9n es bien sabido que la controversia entre Agust\u00edn y Pelagio tuvo como punto de partida la idea del libre albedr\u00edo del hombre. En cierto modo, no era sorprendente que este fuera el punto de partida del error de Pelagio porque la idea del libre albedr\u00edo hab\u00eda sido, antes de esto, bastante generalmente aceptada en la iglesia primitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, debemos entender exactamente por qu\u00e9 fue as\u00ed. Hasta la \u00e9poca de Agust\u00edn, la iglesia no hab\u00eda prestado mucha atenci\u00f3n a las cuestiones de soteriolog\u00eda. Preocupada por las muchas y variadas controversias concernientes a la doctrina de la trinidad y la Persona y naturalezas de Cristo, la iglesia no tuvo ni el tiempo ni la ocasi\u00f3n para tratar extensamente con la ense\u00f1anza de las Escrituras sobre las doctrinas de la salvaci\u00f3n por gracia. En t\u00e9rminos generales, por lo tanto, una cierta idea del libre albedr\u00edo prevaleci\u00f3 en el pensamiento de la iglesia primitiva. Sin embargo, por extra\u00f1o que parezca, la iglesia tambi\u00e9n se aferr\u00f3 a la verdad de la salvaci\u00f3n solo por gracia. Las dos doctrinas se mantuvieron juntas y poco o nada se pens\u00f3 en la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo se podr\u00edan reconciliar estas dos doctrinas. La cuesti\u00f3n simplemente no fue examinada de cerca ni estudiada extensamente a la luz de las Sagradas Escrituras.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, era cierto que la iglesia, ya en este momento, se hab\u00eda comprometido con la idea del car\u00e1cter meritorio de las buenas obras, una idea que finalmente prevalecer\u00eda en el pensamiento cat\u00f3lico romano y que no fue desterrada del pensamiento de la iglesia hasta el tiempo de la Reforma Protestante. Pero la idea del car\u00e1cter meritorio de las buenas obras est\u00e1 \u00edntimamente conectada con la idea del libre albedr\u00edo, porque es obvio que las buenas obras no pueden tener m\u00e9rito a menos que, en cierto sentido, se originen en el poder del hombre para realizarlas. De hecho, fue indudablemente precisamente esta idea de m\u00e9rito la que hizo imposible que el agustinianismo prevaleciera en la Iglesia Cat\u00f3lica Romana despu\u00e9s de la muerte de Agust\u00edn. La iglesia fue, en cierto sentido, confrontada con la cuesti\u00f3n de si deb\u00eda adoptar un agustinianismo puro que requerir\u00eda que abandonara su compromiso con el m\u00e9rito de las buenas obras, o que se aferrara a esta idea del m\u00e9rito de las buenas obras y le diera la espalda a las ense\u00f1anzas de Agust\u00edn. Como todos saben, este \u00faltimo curso de acci\u00f3n fue seguido por la Iglesia Romana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pelagio hab\u00eda ense\u00f1ado que la voluntad es libre en un sentido absoluto de la palabra. Incluso despu\u00e9s de la ca\u00edda, la voluntad del hombre pose\u00eda el mismo poder para bien (o para mal) que pose\u00eda la voluntad de Ad\u00e1n. Es decir, en cualquier momento de la vida de un hombre, cuando se enfrentaba con la elecci\u00f3n del bien o del mal, estaba dentro de la capacidad del hombre elegir lo uno o lo otro. Es cierto que la capacidad del hombre para elegir el bien est\u00e1 algo debilitada por el pecado; Pero el pecado es s\u00f3lo un h\u00e1bito y de ninguna manera afecta la naturaleza del hombre. Si bien de hecho un h\u00e1bito puede llegar a estar algo arraigado en la forma de vida del hombre, el hecho es que la voluntad no se ve afectada esencialmente y el poder de elegir para el bien permanece intacto y sin da\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue contra esta herej\u00eda que Agust\u00edn continu\u00f3 su pol\u00e9mica. El resultado de su trabajo fue que el pelagianismo fue oficialmente condenado por la iglesia ya en el Concilio de Calcedonia en el 451.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esto no fue de ninguna manera el final del asunto. La oposici\u00f3n surgi\u00f3 a las ense\u00f1anzas de Agust\u00edn en varias partes de la iglesia, especialmente en el sur de la Galia. Contra Pelagio, Agust\u00edn hab\u00eda ense\u00f1ado la absoluta incapacidad de la voluntad humana del hombre ca\u00eddo y natural para elegir el bien. El hombre cay\u00f3 en Ad\u00e1n; Y el resultado de la ca\u00edda para toda la raza humana fue que el hombre no solo perdi\u00f3 completamente cualquier capacidad de hacer el bien, sino tambi\u00e9n el querer hacerlo. Su salvaci\u00f3n depend\u00eda, por lo tanto, de la gracia. Aunque Pelagio tambi\u00e9n hab\u00eda hablado de la gracia, hab\u00eda insistido en que la gracia era poco m\u00e1s que una ayuda, una medida de ayuda divina, y de ninguna manera era esencial para la salvaci\u00f3n. Agust\u00edn, por otro lado, ense\u00f1\u00f3 la necesidad absoluta de la obra de gracia de Dios en la salvaci\u00f3n. Si la pregunta se le hizo a Agust\u00edn, que de hecho si se le hizo \u00bfcu\u00e1l fue el factor determinante en aquel que recibi\u00f3 este don de gracia y en aquel que no? su respuesta fue, predestinaci\u00f3n soberana seg\u00fan la cual Dios soberanamente eligi\u00f3 a Sus propios hijos desde toda la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas doctrinas de la soberan\u00eda de la gracia y la predestinaci\u00f3n fueron objeto de controversia. Y fue en oposici\u00f3n a estos puntos de vista de Agust\u00edn que se propusieron posiciones teol\u00f3gicas similares a las que est\u00e1n conectadas con la oferta libre.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los oponentes de Agust\u00edn fue Casiano. Casiano no estaba de acuerdo con la posici\u00f3n de Pelagio de que la voluntad es libre en un sentido absoluto de la palabra, pero s\u00ed insisti\u00f3 en mantener que la voluntad es libre hasta cierto punto. El pecado, cuando entr\u00f3 en la raza humana a trav\u00e9s de la ca\u00edda de Ad\u00e1n, no le rob\u00f3 al hombre el libre albedr\u00edo, pero el pecado debilit\u00f3 la voluntad del hombre, de modo que es dif\u00edcil para el hombre elegir el bien y necesita la ayuda divina.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como la ense\u00f1anza de Agust\u00edn sobre la incapacidad de la voluntad humana para elegir el bien lo llev\u00f3 a la doctrina de la predestinaci\u00f3n soberana a trav\u00e9s de la verdad de la gracia soberana, as\u00ed tambi\u00e9n Casiano procedi\u00f3 de la idea de un libre albedr\u00edo a la doctrina de un amor divino que desea la salvaci\u00f3n de todos. Debe quedar claro c\u00f3mo estas dos ideas est\u00e1n conectadas: si la salvaci\u00f3n depende en \u00faltima instancia de la elecci\u00f3n de la voluntad del hombre y no de la elecci\u00f3n de Dios en la predestinaci\u00f3n soberana, entonces es obvio que Dios de su propia parte ama a todos y busca la salvaci\u00f3n de todos. El amor de Dios, que lo abarca todo, se extiende a todos los hombres. Si un hombre es finalmente salvo depende de su propia elecci\u00f3n de las preposiciones de amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos puntos de vista de Cassiano fueron seguidas por Pr\u00f3spero.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre ha habido alguna duda sobre si Pr\u00f3spero, de hecho, ense\u00f1\u00f3 puntos de vista semipelagianos. Esta duda surge del hecho de que Pr\u00f3spero mantuvo una extensa correspondencia con Agust\u00edn sobre estas cuestiones y fue el principal medio por el cual Agust\u00edn aprendi\u00f3 de las ense\u00f1anzas de varios te\u00f3logos en la Galia. No siempre es f\u00e1cil saber a partir de la correspondencia de Pr\u00f3spero si estaba expresando sus propias opiniones o simplemente informando a Agust\u00edn de lo que otros ense\u00f1aban y pidiendo m\u00e1s luz sobre estos asuntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, parece casi seguro que no estaba completamente de acuerdo con los puntos de vista de Agust\u00edn y que, especialmente hacia el final de su vida, estaba sustancialmente de acuerdo con la posici\u00f3n que Casiano hab\u00eda tomado. De hecho, es muy posible que \u00e9l fuera responsable de promover los puntos de vista de Casiano en algunos aspectos. Es casi seguro que Pr\u00f3spero fue quien introdujo en la discusi\u00f3n la distinci\u00f3n en la voluntad de Dios que postulaba una voluntad que era universal y condicional, y otra voluntad que era particular e incondicional. Deseando en cierto sentido mantener la soberan\u00eda de Dios en la obra de la gracia y en la predestinaci\u00f3n, y sin embargo comprometido con la idea del libre albedr\u00edo, habl\u00f3 de una voluntad de Dios que expresaba el deseo de Dios de salvar a todos, una voluntad que era, por lo tanto, condicional, y una voluntad que era particular e incondicional,&nbsp; limitado, por lo tanto, s\u00f3lo a los elegidos y realizado en la obra de la gracia soberana.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Pr\u00f3spero era semipelagiano en sus puntos de vista est\u00e1 corroborado por la afirmaci\u00f3n de muchos de que \u00e9l es el autor de un folleto que apareci\u00f3 en ese momento bajo el t\u00edtulo: De Vocatione Omnium Gentium. Este folleto trataba particularmente del aspecto de la gracia en relaci\u00f3n con la controversia. El autor hizo una distinci\u00f3n entre la gracia general y la gracia particular. La gracia general est\u00e1 conectada con la revelaci\u00f3n general en el sentido de que la revelaci\u00f3n general revela esta gracia general de Dios a todos. De hecho, sin embargo, esta gracia general que viene a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n de Dios en la creaci\u00f3n se aplica tambi\u00e9n interiormente al coraz\u00f3n de cada hombre, de modo que se convierte en el hombre en el origen de toda religi\u00f3n. La gracia particular, por otro lado, se da s\u00f3lo a algunos y es necesaria para la salvaci\u00f3n. La gracia general, que todos reciben, es expresiva de la voluntad de Dios de que todos sean salvos.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Ahora, cualquiera que tenga un conocimiento pasajero de la teolog\u00eda de la oferta libre reconoce inmediatamente c\u00f3mo todas estas ideas son una parte integral de ese concepto.&nbsp; Desde el momento en que la idea de la oferta libre apareci\u00f3 en el pensamiento reformado y presbiteriano, fue inevitablemente discutida y desarrollada en relaci\u00f3n con la idea de una doble voluntad en Dios. Y tan a menudo como no, la oferta libre tambi\u00e9n est\u00e1 inseparablemente relacionada con alguna noci\u00f3n de gracia general. Es sorprendente, por lo tanto, notar que estos puntos de vista fueron sostenidos por los oponentes de Agust\u00edn y repudiados por el gran padre de la iglesia y valiente defensor de la verdad de la gracia soberana e incondicional arraigada en la elecci\u00f3n eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Un oponente m\u00e1s de Agust\u00edn ocupa nuestra atenci\u00f3n. Fue Fausto, ordenado obispo en 454. \u00c9l tambi\u00e9n habl\u00f3 de una gracia general que precede a la gracia especial y cuyo uso es esencial para la gracia especial. La gracia general, otorgada sin distinci\u00f3n a todos los hombres, se convierte en el medio por el cual se preserva el libre albedr\u00edo del hombre junto con un cierto sentido religioso y moral. S\u00f3lo cuando, por el uso de esta gracia general, el hombre, con su libre albedr\u00edo, elige para el bien, se le da una gracia especial por la cual es realmente salvo. Y as\u00ed, tambi\u00e9n para Fausto, la gracia especial estaba edificada sobre la gracia general y la salvaci\u00f3n depend\u00eda de la voluntad del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Agust\u00edn hab\u00eda esbozado su posici\u00f3n b\u00e1sica en la controversia pelagiana, los ataques de los llamados semipelagianos lo obligaron a definir m\u00e1s agudamente y defender m\u00e1s cuidadosamente sus puntos de vista. Fue debido a los ataques de los semi-pelagianos que Agust\u00edn fue tra\u00eddo una vez m\u00e1s a las Escrituras para estudiar los pasajes b\u00edblicos involucrados y reevaluar su trabajo a la luz de la Palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de considerable importancia que, ya en los d\u00edas de Agust\u00edn, los semipelagianos citaran textos de la Escritura que todav\u00eda se usan hoy en la defensa de la oferta libre. Esto no quiere decir que sus argumentos siempre se basaron en las Escrituras. De hecho, muchas de las objeciones que plantearon contra la posici\u00f3n de Agust\u00edn eran id\u00e9nticas a las objeciones que uno escucha hoy contra la verdad de la gracia soberana y la predestinaci\u00f3n soberana y eterna, y Agust\u00edn a menudo reprende a sus oponentes por contentarse con los argumentos de la raz\u00f3n humana en lugar de basar su posici\u00f3n en la Palabra de Dios. Pero en la medida en que hicieron uso de las Escrituras, apelan a textos como Romanos 2: 4, I Timoteo 2: 4 y Il Pedro 3: 9, todos textos a los que los defensores de la oferta libre han apelado repetidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En su explicaci\u00f3n de estos pasajes, Agust\u00edn insisti\u00f3 en que deben interpretarse como aplicables s\u00f3lo a los elegidos. Y al defender esta posici\u00f3n sobre la base de las Escrituras, se convenci\u00f3 cada vez m\u00e1s de la solidez b\u00edblica de su posici\u00f3n y de lo incorrecto de la posici\u00f3n tomada por sus oponentes. Reafirm\u00f3 y volvi\u00f3 a enfatizar las verdades de la gracia soberana en toda la obra de salvaci\u00f3n y de la predestinaci\u00f3n eterna y soberana.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus puntos de vista, sin embargo, no prevalecieron en la iglesia de su \u00e9poca. Aunque varios condenaron hasta cierto punto los puntos de vista de los semi-pelagianos, sin embargo, ninguno defendi\u00f3 firmemente las doctrinas de Agust\u00edn. Como sugerimos anteriormente en este ensayo, esto tal vez se debi\u00f3 al hecho de que la iglesia ya se hab\u00eda comprometido con alguna idea de libre albedr\u00edo en relaci\u00f3n con su determinaci\u00f3n de preservar el m\u00e9rito de las buenas obras.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquiera que sea el caso, el hecho es que en 529, el Concilio de Orange habl\u00f3 decisivamente sobre esta cuesti\u00f3n. Si bien este Concilio conden\u00f3 ciertos aspectos de las ense\u00f1anzas de los semipelagianos, y aunque tambi\u00e9n afirm\u00f3 ciertas doctrinas de Agust\u00edn, el hecho es que el Concilio se neg\u00f3 a adoptar un agustinianismo puro. Si bien afirmaba la doctrina del pecado original y la necesidad incondicional de la gracia, dejaba espacio para la noci\u00f3n del pecado como una enfermedad en lugar de una muerte espiritual y guardaba silencio sobre doctrinas clave como la incapacidad absoluta de la voluntad para elegir por el bien, y la predestinaci\u00f3n soberana y doble. S\u00f3lo consider\u00f3 oportuno advertir contra la noci\u00f3n de una predestinaci\u00f3n al mal, algo que Agust\u00edn no ense\u00f1\u00f3. En efecto, el semipelagianismo gan\u00f3 el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es nuestra conclusi\u00f3n de este breve estudio?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la idea de la oferta del evangelio no fue expresada como tal durante esta controversia. En cierto modo, esto era comprensible. Por un lado, toda la verdad concerniente a la predicaci\u00f3n del evangelio no hab\u00eda recibido atenci\u00f3n teol\u00f3gica en este momento y ninguna palabra b\u00edblica hab\u00eda sido expuesta por la iglesia. Por lo tanto, no se enfrent\u00f3 la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre estos puntos de vista de los semipelagianos y la predicaci\u00f3n. Por otro lado, la misma Roma, con el desarrollo del sistema sacerdotal, ya hab\u00eda comenzado a restar importancia a la predicaci\u00f3n en favor de un \u00e9nfasis en los sacramentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, varias ideas que a lo largo de la historia han estado estrechamente asociadas con la doctrina de la oferta libre y que, de hecho, se han entretejido en la urdimbre y la trama de la teolog\u00eda de la oferta libre, ya se ense\u00f1aban en este per\u00edodo. Nos referimos a ideas tales como la libertad de la voluntad, una doble voluntad en Dios que desea la salvaci\u00f3n de todos los hombres y que desea la salvaci\u00f3n s\u00f3lo de los elegidos, una gracia general que todos reciben y una gracia especial que se concede condicionalmente a la elecci\u00f3n de la voluntad, y un amor general de Dios por todos que se expresa en el deseo de Dios de salvar a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Contra todos estos puntos de vista, Agust\u00edn se mantuvo firme en su defensa de la gracia soberana. Y, aunque sus puntos de vista seguramente no prevalecieron en su tiempo ni en los siglos posteriores, sin embargo, una vez m\u00e1s se hicieron la confesi\u00f3n de la iglesia y se desarrollaron en el momento de la Reforma. A continuaci\u00f3n, dirigimos nuestra atenci\u00f3n a los reformadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Traducido del Protestant Reformed Theological Journal [Revista Teol\u00f3gica Reformada Protestante]. Edici\u00f3n de noviembre de 1982, Volumen XVI, No.1<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Las cuestiones doctrinales y exeg\u00e9ticas involucradas en esta cuesti\u00f3n han sido tratadas a menudo en la literatura protestante reformada, m\u00e1s recientemente en el excelente libro del reverendo D. Engelsma, Hyper-Calvinism and the Call of the Gospel. Esta literatura est\u00e1 disponible en la direcci\u00f3n impresa en el anverso de esta Revista. El libro de Engelsma tambi\u00e9n contiene algo de material hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Esta idea de que la gracia particular est\u00e1 construida sobre gracia general y que gracia general est\u00e1 conectada a la revelaci\u00f3n general es una idea no ajena a muchos te\u00f3logos que en a\u00f1os m\u00e1s recientes han adoptado la idea de la oferta libre. Conferir, por ejemplo, H. Bavinck, &#8220;Nuestra fe razonable&#8221;, cap\u00edtulos 3 y 4; Masselink, &#8220;Revelaci\u00f3n General y Gracia Com\u00fan&#8221;.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Si bien la doctrina de la gracia com\u00fan fue un tema central en las controversias doctrinales que condujeron al establecimiento de las Iglesias Protestantes Reformadas, incrustada en estas cuestiones relacionadas con la gracia com\u00fan tambi\u00e9n estaba la doctrina de la oferta libre del evangelio. En el primer punto de gracia com\u00fan, adoptado por la &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/micaias.org\/?p=55\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1. 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